Sólo dos audiencias bastarían para juzgar al joven de 23 años por el crimen de la mujer de 73 años que fue brutalmente atacada en la madrugada de la Navidad de 2014 en Gualeguaychú. Afronta una imputación de homicidio agravado y las partes acusadoras pretenden que sea condenado a prisión perpetua.

El próximo 10 y 11 de septiembre, con la inclusión del juez de Concepción del Uruguay, Mariano Martínez, que reemplazará a Arturo Dumón que no estará presente por licencia, el Ministerio Público Fiscal a cargo de Lisandro Beherán, y el querellante Alfredo Vitale, que representa a la hermana de la víctima, tratarán de demostrar la culpabilidad del único detenido con la gran carga probativa que existe en el Legajo.

Martínez fue trasladado a Gualeguaychú a fines de junio luego de permanecer nueve meses prófugo en Brasil. Primero fue alojado en la Unidad Penal Nº 9 “Colonia El Potrero”, pero habría intentado escapar del lugar y esto obligó a las autoridades penitenciarias trasladarlo a la Unidad Penal Nº2, que tiene una mayor seguridad, pero allí habría mantenido problemas de convivencia y se decidió llevarlo a la cárcel de Gualeguay.

“Coño” protagonizó un hecho en donde hubo robo, abuso sexual y homicidio. Su situación es muy comprometida, porque además de la gran cantidad de indicios que existe en el Legajo, habría una prueba genética que comprobaría su participación en la agresión sexual.

EL CRIMEN

El asesinato de Estela Alberto sucedió en la madrugada del 25 de diciembre de 2014. Ella había regresado a su casa en el barrio 348 tres horas después de la Nochebuena cuando Leandro “Coño” Martínez tocó a la puerta. Según consta en la causa, esta mujer conocía al imputado porque en reiteradas oportunidades le brindó ayuda económica, pero lo que nunca pensó es que iba a ser capaz de agredirla física y sexualmente.

Apenas abrió la puerta, Martínez la golpeó con un elemento punzante en la cabeza, a la altura de la sien, que originó el inmediato desvanecimiento de la mujer de 73 años. Tras esto, la llevó hasta la cama y ahí la depositó mientras revisó toda la casa buscando cualquier elemento de valor. Luego, antes de irse, la abusó y le ocasionó lesiones genitales.

Cuando sus familiares regresaron a buscarla por la tarde, ya nadie contestó a la puerta. Solicitaron la presencia de la Policía para ingresar al departamento. Entraron por una ventana y encontraron a la mujer tendida sobre la cama y descubrieron manchas de sangre sobre las sábanas.

Fue llevada al Hospital Centenario y allí se constató el abuso, pero Estela Alberto murió a las 8 del día siguiente. El golpe que sufrió en su cabeza fue determinante y habría sido lo que ocasionó su deterioro hasta su fallecimiento.

El departamento B3, del sector 1 del Barrio Eva Perón, no tenía signos de violencia. No había puertas dañadas y no había desorden que llamara la atención, y esto llevó a los investigadores a la conclusión que la mujer conocía a su agresor. Se realizaron pesquisas en el barrio con los vecinos y de las testimoniales que tomó el por entonces fiscal del caso, Guillermo Biré (actualmente a cargo interinamente del Juzgado de Garantías de Gualeguaychú) se llegó al nombre de Leandro Martínez.

El médico forense, Marcelo Benetti, realizó el mismo 26 de diciembre la autopsia al cuerpo en la Morgue Judicial y gracias a este examen se confirmó el ataque sexual y se obtuvo el material genético que posteriormente se cotejó con el imputado. Esta es la principal prueba que incrimina a Martínez y que lo podría depositar 35 años en la cárcel.

LA DETENCIÓN

Fue aprehendido el lunes 29 de diciembre de 2014 por la mañana y al día siguiente fue excarcelado por falta de pruebas en su contra, pero durante su libertad cometió un grave error: amenazó a una testigo de la causa y por ello se decidió su nueva detención el miércoles 31 por la tarde.

Esa nueva denuncia sirvió como pretexto fundamental para que el fiscal Lisandro Beherán solicitara la prisión preventiva por considerar que si recuperaba su libertad podría incidir en el avance de la investigación. El Juez de Garantías consideró que existía “riego procesal” y por ello ordenó la preventiva, que cumplió la cumplió en la Fundación El Edén hasta dos días antes que comenzara el juicio en agosto del 2015.

Martínez aprovechó la salida de los familiares y amigos de los demás internos de la Fundación para escapar. Se cree que abandonó el centro alrededor de las 16, pero la denuncia la realizó el encargado una hora después, cuando se conoció su ausencia. Desde ese momento no se supo más nada de él hasta nueve meses después, que lo atrapan en el sur de Brasil.

Fue atrapado en mayo de 2016 cuando intentaba cruzar desde Ciudad del Este a Foz do Iguazú. Los investigadores sabían desde hacía tiempo de sus movimientos en la zona de la triple frontera, gracias a las publicaciones que casi a diario realizaba en su muro de Facebook. Esperó la orden de extradición encerrado en la Comisaría Segunda de Foz do Iguazú durante dos años, hasta que finalmente se lo extraditó a fines de junio pasado.

Fuente: El Día

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