El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, criticó el congelamiento de precios decidido por el Gobierno y también alertó sobre los riesgos de realizar controles en negocios con personas que no están capacitadas ni son objetivas. “La verdad que nos preocupa que lleguen militantes a nuestros negocios”, dijo.

Esta frase la emitió en referencia a la intención de organizaciones sociales e intendentes afines al Gobierno de apoyar el freno a los aumentos con controles en supermercados y comercios.

En diálogo con Radio Mitre, Grinman aclaró que a los empresarios no les molestan "los controles realizados por las autoridades competentes".

“La verdad que nos preocupa que lleguen militantes a nuestros negocios. No corresponde, carecen de la formación necesaria y de la objetividad necesariapara realizar controles. Puede llegar a suceder alguna situación compleja”, advirtió.

También aprovechó la oportunidad para recordar los fracasos que sufrieron en el pasado los acuerdos de precios.

“Es una sensación de deja vu. La verdad es que en la Argentina de los últimos 80 años hemos vivido varias de estas siempre con los mismos resultados. Son herramientas, los congelamientos de precios que no funcionaron no sólo en la Argentina sino en ningún lugar del mundo”, dijo Grinman.

Es como si alguien tiene fiebre y para disimularla pone el termómetro en la heladera”, señaló.

Para el líder empresario, el congelamiento de precios impulsado por el secretario de Comercio, Roberto Feletti, falla a la hora de intentar frenar las remarcaciones dado que sólo se enfoca en el precio final de un producto en lugar de apuntar a toda la cadena productiva.

Lo que ha congelado la nueva 1050 son los precios de salida, pero no los de inicio. Entonces en la cadena pasando por 20 o 30 proveedores es altamente probable que cuando llegue encuentre productos a precio mayor de reposición del que aparece a la lista. Nadie va a comprar un producto a 100 para vender a 90, ese altruismo no existe”, dijo Grinman.

“Si uno va al supermercado y toma una botella de aceite, está llevando un producto que detrás tiene no menos de 20 proveedores”, dijo el número uno de la CAC. “La botella, la etiqueta, la logística, más que casi todo producto tiene algún insumo importado que complica”, abundó.

“Notamos que hay una especia de estigmatización del empresariado”, lamentó. “Doña Rosa o Doña Juanita con su kiosquito con dos empleados son empresarias y también el que tiene 15.000. Ser empresario en la Argentina es una actividad de riesgo”, dijo.

“El sector que nosotros representamos representa el 65% del PBI y casi el 67% de la mano de obra. Es el último eslabón, no es formador de precios”, agregó Grinman.

Por último, el líder de los comerciantes defendió a los supermercados que según el Gobierno buscan conservar un margen del 30% sobre los productos que fueron congelados. Según explicó, ese margen bruto es el necesario para cubrir todos los costos más allá del de un bien en sí.

“Es lo que se carga para sueldos, logística, el arreglo de local, impuestos. Después de todo eso le quedará el 1% al empresario”, dijo Grinman,

“La media de utilidad mundial del sector de supermercados es 3,5%, en la Argentina en el mejor de los casos llega al 1,2%”, concluyó.

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