En el proyecto de ampliación del Presupuesto, el Gobierno busca llevar al 10,5% el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que paga la leche ya sea líquida o en polvo, entera o descremada.

El IVA es un tributo que paga el consumidor y por eso se trasladará de inmediato al precioque promedia en las primeras marcas los $ 60 el litro y que ahora podría escalar a $ 67. En las segundas marcas el sachet oscila entre $ 43 y $ 47 y llegaría a los $ 52.

El diputado radical Luis Pastori, no desaprovechó esta oportunidad: “En medio de la crisis económica y la fuerte caída en los ingresos de la población, una suba de esta naturaleza en el precio de un artículo de primera necesidad es difícil de aceptar”.

Pastori es miembro de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja y señaló que la práctica de instrumentar modificaciones impositivas en la ley de presupuesto, tan habitual en los últimos gobiernos, está prohibida. El legislador anticipa un debate acalorado.

En realidad los lácteos pagaron siempre el 21% de IVA, la industria lo facturó, hasta que, tras la derrota en las PASO del último agosto, Mauricio Macri decidió eliminar ese tributo que pagan ricos y pobres por igual en un alimento imprescindible en la niñez.

En aquella oportunidad Macri eliminó el IVA también para el yogur, arroz, azúcar, pan lactal, polenta, conservas, harina, yerba, mate cocido, té y huevos.

El decreto de Macri regía hasta el último 1° de enero y Alberto Fernández decidió volver al 21%. Fue en silencio y buscando que el peso del impuesto no recayera sobre el precio final.Eso sí, dependiendo el lugar donde se comprara el sachet.

De esta manera las grandes superficies, a las que les regía el 21%, fueron compensadas por el gobiernoy les resultaba indiferente: no modificaron el valor.

No fue así para los autoservicios, sin compensación del Estado. En este caso eran las mismas usinas lácteas las que les realizaban alguna bonificaciónpara que no trasladaran el gravamen.

Tampoco se alteraron en este sector los precios porque una alta proporción opera en negro.

Por cierto en la excepcionalidad que impone la pandemia puede resultar extraño que la propuesta oficial, que aunque contemple aplicar la mitad del IVA, logre aprobación en las Cámaras.

En la noche del lunes, nadie se animaba a calcular cuánto significa en términos de recaudación ese 10,5% que arrimará unos cuantos millones a las arcas fiscales si se considera que el Estado deja de compensar y comienza a recaudar.

Un dato: la líder indiscutible en ese negocio, La Serenísima, despacha unos 3 millones de sachet de leche por día.

El proyecto de ley que ingresó al Congreso este fin de semana. Dice en su artículo 18 que se elimina la exención del IVA “la leche fluida o en polvo, entera o descremada sin aditivos”. Y en el artículo 19 se dispone que estos productos serán gravados con el 10,5%.

De esta manera iguala a los lácteos con la carne y el trigo y sus derivados que también tributan la mitad de la alícuota del IVA.

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, había anunciado que, en virtud de la pandemia y los mayores gastos que esta emergencia demanda, iba a enviar a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para ampliar las partidas de gastos y de recursos hasta fin de año. La iniciativa fue presentada como un “gesto” a la oposición, dado que evitó recurrir a los decretos de necesidad y urgencia.

En la Casa Rosada reclaman rápido tratamiento. Pero la oposición ya encontró un argumento para analizarlo cada punto pausadamente. Cambiemos y los diputados de izquierda dejaron trascender, cada uno por su lado, que no será una aprobación a libro cerrado.

Fuente: Clarín

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