El aumento adicional de la tarifa de gas -aparte del fuerte ajuste definido en audiencias públicas y que ya rige desde el 1° de octubre- que tenía como objetivo compensar a las empresas el costo de la megadevaluación, no es la primera medida en la que el gobierno decide dar marcha atrás.

En medio de la crítica general -de propios y ajenos- Cambiemos retrocede en la decisión que de los usuarios paguen un plus completamente traído de los pelos. Tampoco es que no lo harán, porque en definitiva el Estado -o sea, todos nosotros- nos haremos cargo del 50% de ese dinero, aunque no se sabe bien aún cómo.

La gestión de Mauricio Macri parece muchas veces improvisar. Hace tiros por elevación, y como quien dice "si pasa, pasa". Y si no pasa -por descontento social, por malestar político, por falta de consenso- entonces retrocede. Como quien pide perdón y listo. Así, pero manejando un país.

Esto no es nuevo, y por eso es bueno hacer un breve repaso de las marchas y contramarchas de un gobierno donde anunciar medidas al voleo, pedir perdón y rectificar es casi una costumbre.

1-A poco de asumir, Mauricio Macri decretó la llegada a la Corte Suprema de Justicia de dos jueces: Carlos Rosenkrantzy Horacio Rosatti. Sin acuerdo del Senado, ni el filtro radical soportó la medida. La Casa Rosada dio marcha atrás y mandó los pliegos.

2-En 2016 Juan José Aranguren, entonces ministro de Energía, anunció subas de gas y luz. Luego de las fuertes críticas del Congreso por la ausencia de audiencias, tuvo que ser la Corte Suprema la que obligara a esas instancias.

3-En 2017, sin previo aviso, más de 70 mil pensiones por discapacidad fueron dadas de baja. La intempestiva decisión fue la base para masivas protestas en todo el país. La conclusión: marcha atrás.

4-Los conflictos de intereses no han quedado al margen. Macri aceptó pagar el saldo de una deuda de su propia familia por 296 millones de pesos con dinero del Estado, a precio de la divisa actual: 70 mil millones de pesos. El escándalo tuvo un revés judicial, causas abiertas con el presidente y finalmente un pedido público de disculpas, que terminó con la baja del acuerdo.

5-El pacto fiscal tampoco estuvo exento de polémica. El gobierno determinó un gravamen especial al vino, que finalmente quitó de la norma, cuando el gobernador de Mendoza -provincia vitivinícola por excelencia- alzó su vos y se mostró enojado.

6-Con Cambiemos ni las fechas se salvaron. El gobierno intentó hacer movible el feriado por el 24 de marzo, Día por la Memoria, la Verdad y la Justicia. El descontento de las organizaciones vinculadas a Derechos Humanos, víctimas de la última dictadura cívico militar y de la oposición en general, determinó revocar la decisión.

7-La última rectificación, por partida doble, fue hace tan solo algunos días atrás, en el marco de la discusión por el Presupuesto 2019 y el ajuste fiscal. Primero se eliminaron los beneficios en las asignaciones familiares para trabajadores de zonas desfavorables -Patagonia y Norte-, aunque luego se arrepintió y las sostuvo. Poco después eliminó la tarifa social, que beneficia a 2 millones de hogares. A los cinco días dio de baja la decisión.

Al contrario de lo que el gobierno pretende mostrar -mea culpa, introspección- con las contramarchas lo único que hace es llevar desconfianza a la población. Muchas de estas revisiones han generado problemas casi innecesarios en la gestión nacional, que busca dar señales de confianza, pero lejos de ello trae más incertidumbre con cada paso que da.

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