El primer paso es abrir la mano, después cruzar el pulgar sobre la palma y finalmente bajar los cuatro dedos restantes armando un puño. Ese movimiento, reiterado una y otra vez, es la señalque advierte sobre la violencia machista que se viralizó a través de las redes sociales y que ayudó a rescatar a -por lo menos- dos víctimas en el mundo.

Fue en Tik-Tok, la plataforma que se volvió furor durante la cuarentena por el coronavirus, donde una usuaria que crea contenido relacionado a la defensa personaly cómo salir de situaciones peligrosas, explicó el gesto que se volvió popular entre la población más joven.

Sin embargo, el reconocimiento de este pedido de ayuda escaló a niveles casi inesperados: en pocos meses, pasó de ser una señal sólo captada por adolescentes, a convertirse en un alerta universalque poco a poco se está incorporando a las sociedades de diferentes países.

Al menos eso se notó durante las últimas semanas cuando, gracias a su divulgación, una estadounidense de 16 años y una mujer española lograron escapar, con ayuda de un tercero, de dos situaciones de violencia de género.

El primer caso se dio a conocer hace pocos días, cuando el martes pasado una madre denunció la desaparición de su hija en Carolina del Norte y se emitió una orden de búsqueda con la descripción física de ella.

Durante más de 48 horas no hubo noticias. Pero fue durante el jueves de esa semana que un llamado devolvió las esperanzas a la familia: un motociclista aseguró haber visto a una mujer en un auto haciendo una seña que, según comentó, sabía que significaba que está siendo víctima de violencia de género.

Según informaron, el conductor siguió al vehículo sospechoso durante toda su llamada con el 911 hasta que finalmente una patrulla pudo alcanzarlos, rescatar a la adolescente y apresar al agresor.

La segunda situación ocurrió también el pasado jueves en Barcelona, España, cuando una mujer que estaba sentada en una sala de espera de un hospital junto a su marido, hizo la misma señal. Palma de la mano abierta, dedo pulgar adentro, cerrar como un puño y esperar que alguien sepa lo que está haciendo.

Una enferma lo notó. Y por suerte para ella, reconoció la seña y realizó un llamado al número de emergencias de la ciudad que inmediatamente envió un patrullero.

Finalmente el hombre fue detenido y acusado por violencia machista.

Ambos casos fueron celebrados en el mundo por la útil implementación de la herramienta y por la rápida reacción de las autoridades locales para intervenir.

Sin embargo, desde algunas organizaciones se encendió la alarma: temen que los propios agresores puedan detectar el pedido de auxilio y actuar más severamente contra la víctima.

Fuente: Clarín

Aparecen en esta nota:

Comentá y expresate