La hija de Pablo Emilio Escobar Gaviria, el capo narco colombiano, pedía un excéntrico regalo de Navidad cada año cuando llegaba la festividad. Y él se lo cumplía, por imposible que sonara.

Quizás la niña nunca supo en qué consistía el escalofriante modo en que su padre lograba darle el regalo solicitado. Pero lo cierto es que el fundador del cártel de Medellín, líder mundial de la venta de cocaína hasta su muerte, el 2 de diciembre de 1993, no podía permitir que los deseos de su hija -Manuela Escobar Gaviria-, no se cumpliesen.

Así fue como se concretó el imposible pedido de la niña, la consentida: Manuela quería un unicornio y papá decidió que lo tendría. No una, sino varias veces.

Según reveló Jhon Jairo Velásquez, más conocido como “Popeye” -mano derecha de Escobar, que convivió con su familia por más de 20 años-, el capo narco intentaba no separarse jamás de su adorada hija y cuando le tocaba hacerlo, la cubría de regalos para no sentir culpa. De esta forma, la niña se crió sin recibir nunca un "no" como respuesta y consiguiendo siempre lo que pedía.

Por ejemplo, una vez -según relata "Popeye"-, cuando Manuela estaba tiritando de frío, Escobar no lo dudó ni un segundo y arrojó al fuego dos millones de dólares para que su hija se mantuviera con una temperatura agradable.


EL UNICORNIO, REGALO DE NAVIDADunicornio-hija-escobar

"Quiero que me compres un unicornio". Y los deseos de Manuela fueron órdenes. Posiblemente se trate del regalo más escalofriante que Pablo Escobar le haya hecho a su pequeña, que le pedía lo mismo en cada Navidad.

La solicitud era imposible, pero no para el narco más poderoso del mundo, que no conocía esa palabra. Para conseguir un unicornio, Escobar mandó a comprar un caballo pura sangre y le hizo colocar a la fuerza, en la cabeza, un cuerno de toro. La parte menos dañina fue el agregado de alas de utilería, que le daban un aire mágico al ser mitológico.

Manuela estaba encantada con su regalo, parecía un sueño. Pero esa felicidad le costaba la vida al caballo. El equino moría tras unos pocos días a causa de la herida que le habían causado con el cuerno y del tóxico pegamento que le habían aplicado en la lastimadura.

Por varias navidades, Escobar ordenó repetir el truculento proceso, en un evidente desprecio por la vida de los que no fueran los suyos.hija-de-pablo-escobar-unicornio-8 hija-de-pablo-escobar-unicornio-3 hija-de-pablo-escobar-unicornio-2

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