El deporte es un ámbito en el que se promueve el bienestar corporal, la salud y las buenas costumbres. Pero llega un punto en el que se vuelve tan competitivo que muchas veces esos valores se olvidan y predominan otros, que son opuestos. Pero no fue el caso de lo que pasó entre Chuqin Wang y Tomokazu Harimotoen los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

Era la final del tenis de mesa masculino: el chino Wang y el japonés Harimoto luchaban por la medalla de oro. Pero el primer set fue inesperado y Wang sacó una rápida ventaja. Ganó punto tras punto y quedó 10-0 en el marcador. Los sets son a once puntos, pero en los códigos de la disciplina queda mal visto derrotar a un rival por ese aplastante resultado.

¿Qué hizo Wang? Con el saque a su favor y listo para llevarse el primer parcial, regaló un punto para que Harimoto no se quede en cero en el tanteador. El público quedó sorprendido por la actitud del jugador y lo aplaudió en señal de aprobación por su gesto.

Acto siguiente, Harimoto no se quedó atrás en la caballerosidad deportiva y en la jugada siguiente la dejó en la red a propósito, devolviendo la gentileza de su oponente y dándole el set 11-1. Por supuesto, el estadio se vino abajo en aplausos para ambos.

Finalmente, Wang logró la medalla dorada. Y para celebrarlo imitó a Lionel Messi cuando marcó un gol decisivo en un clásico ante el Real Madrid como visitante: se sacó la remera y se la mostró a toda la gente presente.

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