El sector agroexportador argentino es el mayor aportante de divisas al fisco por derechos de exportación, y este año cerraría con ingresos cercanos a los u$s 8610 millones, lo que representa un incremento del 134% en relación al registro de 2020.

Las estimaciones fueron realizadas por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y de confirmarse la proyección, terminará con un aporte adicional de alrededor de u$s 5000 millones.

La razón que explica esta mejora en los recursos tributarios aportados por las cadenas granarias (soja, maíz, trigo, cebada, girasol, sorgo) no es otra que la suba de los precios internacionales de los granos que a lo largo de todo el año la Argentina envía al exterior.

De ese total, el complejo sojero aportará u$s 6753 millones, seguido aunque muy lejos por el complejo del maíz con u$s 1157 millones y el de trigo, que ingresaría al fisco unos u$s 524 millones.

El listado se completa con la cebada (u$s 70 millones); el girasol (u$s 67 millones); y el sorgo que con u$s 39 millones, integran el pelotón final entre los productos de exportación.

De acuerdo a las estimaciones de la Bolsa de Comercio rosarina, con los datos hasta el último día de octubre el sector agroexportador aportó en retenciones de u$s 7800 millones, en tanto se calcula que en noviembre y diciembre se sumarán algo más de u$s 780 millones, de modo de completar la proyección de u$s 8610 millones.

Precios

El principal argumento para dar cuenta de esta suba en los derechos de exportación es la mejora de los precios de exportación (FOB) argentinos, los cuales tuvieron un fuerte incremento respecto a 2020, señaló el analista de mercados de la BCR, Javier Treboux, a la agencia Télam.

El experto destacó que en los meses en los que se anotaron más Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) de harina de soja -mayo, junio y julio-, el precio FOB, sobre el cual se cobra la retención, se ubicó en un rango entre u$s 450 y u$s 500 la tonelada, contrastando con los valores registrados en 2020, con un valor entre u$s 250 y u$s 300.

Y otro factor que incidió fue el anticipo en las anotaciones de DJVE de cereales de la próxima campaña, a partir de granos que aún no se cosecharon. Al respecto, vale recordar que una vez registrada la operación y aceptado el permiso para exportar, el exportador debe pagar la retención.

Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario en septiembre y octubre se registró "una importante evolución DJVE de los principales cereales que comercializa externamente nuestro país, lo que aceleró el cobro anticipado de retenciones".

En especial, destacó el aporte del complejo maíz en el noveno mes del año, con el registro de DJVE por 3,2 millones de toneladas de la campaña 2020/21, a lo que se sumó en octubre 3 millones de toneladas del próximo ciclo.

El trigo también apuró la comercialización externa de la próxima cosecha, con declaraciones por más de 4,6 millones de toneladas entre septiembre y octubre.

Si bien no hay precisiones sobre cuál es la razón de comportamiento se presume que los exportadores no sólo buscan capturar los buenos precios, evitando el impacto negativo de una eventual baja, sino también cubrirse de un potencial incremento de la alícuota, que en el caso del maíz y el trigo es del 12% -33% en la soja- con margen para que el Gobierno las suba.

Fuente: Cronista

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