El bicampeón Boca, que inició hoy su carrera hacia el sueño del tricampeonato, le ganó 1 a 0 a Talleres de Córdoba en su debut en la Superliga.

Hubo un penal de Pablo Pérez, que la tocó con la mano, pero no fue cobrado. Carlitos Tevez fue ovacionado en la Bombonera, minutos antes de no convertir desde el punto penal.

"Vení, vení, cantá conmigo, que una amigo vas a encontrar, que de la mano, de Carlos Tevez, todos la vuelta vamos a dar", vibróla Bombonera instantes antes de que empezara el partido. Sonriente, como en el patio de su casa, Carlitos levantó la mano derecha y agradeció.

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A los 29 minutos del segundo tiempo, tuvo lugar la jugada que motivó la bronca de todo Talleres y que pudo haber cambiado el resultado del partido.

Fue un remate desde la puerta del área de Juan Ramírez que se desvió, pegó en la mano de Pablo Pérez y luego motivó una gran atajada de Esteban Andrada.

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Así como esa postal le dejó alivio a todo Boca porque no fue gol (hubiera significado el empate cordobés) y porque su nuevo arquero demostró una excelente respuesta en un instante decisivo, a Talleres le provocó enojo e impotencia. Es que antes de la atajada de Andrada la pelota pegó en la mano de Pablo Pérez.

Para el árbitro Facundo Tello, no hubo intención. Pero claramente Pérez amplía el volumen de su cuerpo abriendo el brazo en forma exagerada. Da la impresión en su giro hacia atrás (se pone de espaldas ante la situación) que expande su brazo en forma intencional para tratar de cubrir el mayor espacio posible. Y ahí pega la pelota.

Debió cobrarse penal. Pero el juego siguió.

Al único gol del partido lo convirtió el siempre oportuno Cristian Pavón:

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