Ahora, Romina Martínez, espera el milagro. “Lo único que pido es que esté bien mi hijo, que se recupere. La Policía me dijo que lo van a agarrar al Diego, cueste lo que cueste, tarde o temprano. Quiero que lo metan preso y que pague por lo que hizo", dijo al diario La Voz la mujer, embarazada de ocho meses.

Cansada de los maltratos y los golpes, hace poco tiempo decidió separarse del hombre del que se había enamorado para volver a vivir en la casa de su papá, en el barrio Sol Naciente. "Estaba encerrada en la casa, no se podía escapar”, señaló su hermana y remarcó: “Ella hacía rato que se quería separar y él no la dejaba”.

Así fue como el lunes a la tarde el hombre llegó a buscarla y, como ella se negó a salir a hablar, Herrera entró por la fuerza y empezó a disparar. Cuando una de las balas atravesó el brazo de su exmujer e impactó en la cabeza su bebé, que llevaba a upa. Herrera guardó su arma, volvió a subirse a su moto y se fue.

Los vecinos tienen miedo, hablan poco pero vigilan. Nadie quiere que el prófugo vuelva armado. Es por ese motivo también que desde entonces un policía custodia el frente de la casa donde ocurrió el ataque.

Fuente: TN

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