El Banco Central tomó la decisión de dejar de intervenir para controlar el tipo de cambio bursátil, conocido como dólar MEP. Esto representa un cambio considerable en la política cambiaria que la entidad venía desarrollando y que podría servir para llegar a un acuerdo con el FMI.

El presidente de la entidad, Miguel Pesce, tiene como prioridad acumular reservas, aunque a costa de permitir una mayor flotación del dólar implícito en las cotizaciones bursátiles. Aún no se sabe si esta medida será transitoria o definitiva.

Esto impactó rápidamente en el mercado: el dólar MEP subió desde su cotización "subsidiada" de $180 a $200. Así, el dólar MEP queda prácticamente al mismo valor que el dólar libre.

Se corta la bicicleta

Esta decisión termina con una bicicleta financiera que había permitido arbitrajes millonarios entre los operadores en los últimos meses. Las diferencias de cotizaciones permitían a los inversores comprar dólares MEP y luego venderlos en el Senebi (mercado de bonos sin intervención del Central), consiguiendo una diferencia del 10% en dólares en cuestión de horas. Esta operatoria le costó al Banco Central cientos de millones en reservas.

Aunque sin lograr evitar el aumento de la brecha cambiaria, el Central dedicó una verdadera fortuna en mantener relativamente bajo control el dólar implícito.

Las exigencias del Fondo

Una de las principales exigencias del FMIpara la reestructuración de la deuda es evitar la intervención de los bancos centrales para sostener un tipo de cambio artificial.

Ahora, el objetivo del Banco Central con esta nueva estrategia es acumular reservas para poder avanzar con un ajuste suave del tipo de cambio oficial y evitar una devaluación brusca.

Por primera vez en mucho tiempo los dólares alternativos quedaron alineados, por lo que en la práctica existirían dos cotizaciones, aunque difícilmente se podrá satisfacer al organismo en la idea de ir hacia un tipo de cambio flotante y un mercado único, saliendo de los tipos de cambio múltiples que de hecho existen hoy.

Se espera que en las próximas semanas se produzcan avances entre el staff del organismo financiero y el equipo económico del Gobierno para sentar las principales bases de lo que sería un acuerdo, incluyendo metas fiscales y monetarias.

Luego se presentaría dentro del denominado “programa económico plurianual” que según Alberto Fernández se enviaría al Congreso a principios de diciembre.

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