El duro ajuste aplicado por Cambiemos en educación pone en jaque el funcionamiento de las universidades públicas, que esta semana no comenzaron las clases en protesta por el recorte presupuestario, el no giro de partidas atrasadas y el no llamado a la paritaria docente.

"El presupuesto de 2018 tiene su origen en 2017, año en el cual ya había un atraso del 14%. Ese proyecto partía de una inflación del 17%, y hoy hablamos del 30%. Con lo cual hay una pérdida del poder adquisitivo del presupuesto universitario del 27% en términos generales" explicó al Nueve, Andrés Sabella, rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos -UNER-.

La autoridad de la casa de estudio agregó además que hay ciertos componentes "inevitables", como luz, gas y combustible. "Han subido un 65% en promedio".

En ese contexto, la UNER ya ha ejecutado el 70% de su presupuesto, y en septiembre se quedaría sin fondos: "Estamos solicitando una mejora, como se hizo en 2017, con un refuerzo de 500 millones de pesos para gastos de servicios, junto al pedido de partidas atrasadas".

En cuanto a este último punto, la Nación llegó a deberle a la UNER 40 millones de pesos: "Días trás llegaron febrero, marzo, abril y mayo. Pero siguen faltando junio y julio".

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