La sequía que golpeó al campo entrerriano y alrededores en los primeros meses del año trajo las consecuencias previstas: un rendimiento muy por debajo de las expectativas, que ha dejado a algunos productores en una situación económica muy desfavorable.

"La sequía pegó muy fuerte en los rendimientos de soja, que es el cultivo que da más ingresos" explicó Flavio Gallizi, de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, en contacto con el Nueve.

Un productor necesita entre 900 y 1000 kilos para cubrir sus gastos, que van desde insumos hasta lo que precisa para siembra, pasando por pulverizar y luego cosechar, sin contar impuestos y el día a día, que incluye en algunos casos un alquiler. Por eso mismo hay algunos que precisan hasta 1800 kilos para no tener un saldo negativo. "En promedio fue de 1100 kilos al sur y oeste; mientras que al norte y este apenas 600 kilos promedio. Fue una campaña muy desastrosa. Estamos viendo que en campo alquilado a un productor le faltan 800 kilos para pagar las cuentas como mínimo".

Gallizi señaló además que ni siquiera colaboró el precio atractivo de la tonelada, porque la cosecha no se logró: "Uno puede tener un buen precio, pero si no tiene kilos para vender no cubre. Ya estamos en agosto, el productor ya está pensando en la siembra de octubre y noviembre. Este mes es el del maíz, que fue un poco mejor. Pero de nuevo, la soja, que es el cultivo que siempre le permite zafar al productor, es el que esta vez lo terminó hundiendo".

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