Minutos después de haber rescatado a 7 miembros de la comitiva y tras recargar combustible, el helicóptero presidencial Black Hawk 1 volvió a despegar desde Santiago del Estero y enfiló otra vez rumbo a la precordillera catamarqueña, en busca de los otros 6 tripulantes del MI-171E que había aterrizado de emergencia en la tarde del viernes. Con apenas los dos pilotos a bordo, llegó hasta la zona, pero a diferencia de lo que había ocurrido dos horas antes, no pudo descender: las condiciones climáticas eran desfavorables. Igual, tanto los rescatistas como los otros seis pasajeros ya habían decidido comenzar a descender a pie para evitar pasar otra noche en la montaña.

De esta manera, Clarín dice derribar la "maliciosa afirmación, esbozada desde Catamarca y por medios afines al kirchnerismo", que daba cuenta que se había “abandonado” a los pasajeros no funcionarios y a los rescatistas. Lo que aún genera dudas es qué sucedió para que un helicóptero preparado para soportar condiciones extremas como las de una Campaña Antártica y operado por un piloto de experiencia debiera aterrizar de emergencia, a 3.600 metros de altura.

“Las condiciones meteorológicas de hielo se pueden dar en forma sorpresiva. La nave está totalmente equipada con el sistema anti hielo, pero en este caso se nos presentaron condiciones muy severas. Y yo, con la experiencia que tengo en vuelos a la Antártida, sentí que no valía la pena arriesgar”, aseguró Hernán Bornices, el piloto del MI-171E en diálogo con TN.

Bornices dijo que “no fue una emergencia” sino que optó por el mejor lugar “donde los accesos no eran tan difíciles y donde iba a poder aterrizar un helicóptero de rescate”. “Noté que por el hielo empezó a perder performance en forma repentina y brusca. Como había una capa muy compacta de nubosidad, no quise descender. Por eso decidí retomar altura y dirigirme a un lugar seguro”, concluyó.

Aunque según indicaron altas fuentes de la Fuerza Aérea no se trató “ni siquiera de un incidente”, ya que “no hubo víctimas” y la nave “no sufrió averias”, por protocolo no corresponde abrir una investigación interna, otras fuentes del Ministerio de Defensa, que dirige Oscar Aguad, no descartaron que se abra un sumario para determinar que sucedió para que el helicóptero, que se dirigía de la ciudad de Cachi hacia Termas de Río Hondo, no pudiera cumplir con el plan de vuelo original, y tampoco el alternativo, que implicaba descender en el aeropuerto de Santiago del Estero.

Desde la Fuerza Aérea se encargaron de negar, ante la consulta de Clarín, que la aeronave tuviera problemas. “Está en perfectas condiciones, se le hacen revisiones periódicas y cada una determinada cantidad de horas de vuelo”, aseguraron.

También negaron versiones que daban cuenta que, cuando fue adquirido a Rusia por la gestión anterior, bajo el mandato de la ex ministra Nilda Garré, haya arribado con faltantes del equipamiento necesario para operar en la Antártida. No obstante, concedieron que sólo requirió la colocación posterior de “flotantes” por si debía bajar en el agua. Pero que “eso ocurre en todas las compras”, aclararon.

De nuevo en el operativo de rescate, en el Gobierno mostraban fastidio por las versiones que indicaron que se privilegió a los funcionarios, que fueron los primeros en ser rescatados: el vocero presidencial, Iván Pavlovsky; el secretario privado del mandatario, Mariano Lomolino ; el jefe de la custodia, Alejandro Cecatti; Isidro Escalante, que maneja las redes sociales; el secretario de Agricultura Guillermo Bernaudo; el coordinador de Planeamiento y Gestión de Infraestructura Vial, Eduardo Plasencia; y el fotógrafo David Sisso.

En efecto, desde la Empresa Argentina de Navegación Aérea Sociedad del Estado (EANA), que coordinó el operativo SAR (Servicio Aéreo de Rescate) para buscar a la comitiva, confirmaron a Clarín que “el helicóptero que rescató a los funcionarios volvió a salir y llegó hasta la zona, pero no pudo aterrizar”. “La idea era que bajaran todos en el helicóptero. Por eso cargó combustible y a los 20 minutos volvió a despegar. Pero, cuando llegó el mal tiempo lo impidió.

Igual ellos ya habían empezado a descender a pie”, contaron desde el organismo que dirige Agustín Rodríguez Grellet. La información complementa los dichos del jefe de los rescatistas, Marcos Herrera, quien deslizó que aguardaron "hasta las 13" y "como no hubo noticias" del helicóptero, empezaron a descender a pie.

Mientras se analizan las causales, el MI-171E todavía sigue en la montaña. Varado allí, desde la Fuerza Aérea aseguran que, una vez el helicóptero Lama, desarrollado para transportar cargas a más de tres mil metros de altura, lleve en seis tandas casi 1.200 litros de combustible, podrá volver a despegar. Se verá, concluyó Clarín.

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