"Estoy como puedo, fue triste lo que pasó y espero que no se repita. Gualeguaychú es una ciudad muy tranquila, es inentendible que haya pasado semejante hecho", lamentó con mucho dolor Karina, en diálogo con Canal 9 Litoral. En el atraco estuvo presente, además del adolescente de 15 años, la hija mayor de la familia, de 17.

El relato:

"Lo que él me cuenta es que venía caminando desde la escuela, al mediodía, cerca de las 12.20, hasta casa en calle Rivadavia. Lo aborda un vendedor ambulante que le ofrece venderle algo. Él le dijo que gracias, pero que no tenía plata. El tipo lo amenaza, le apoya el bolso, simulando tener un arma, y le dice 'Llevame a tu casa'.

Mi hijo dio un par de vueltas como para tratar de perderlo pero no vio la oportunidad de escaparse, lo tenía encima y con el miedo de que le pase algo.

Ven mi camioneta y él le dice: 'Está mi mamá'. 'Bueno, vamos a esperar que se vaya', le contestó. Le hizo sacar unas fotocopias de la mochila y le pidió que le leyera. Se sentaron los dos en el cordón como para despistar a los vecinos.

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Estuvieron diez minutos ahí hasta que entraron. Se encuentran con mi hija dormida, de 17, la otra víctima, y mi hijo de 7 años, que estaba a punto de irse a la escuela.

Le dijo: 'Por favor esperá que mi hermanito se vaya a la escuela' y el tipo accede. Se mete en mi dormitorio con él y cierra la puerta. Mi hija nunca se enteró que estaba en mi habitación con este delincuente.

Cuando ella vuelve, se encuentra con su hermano contra la pared, el tipo que lo tenía paralizado. Ahí la amenaza a ella, le empieza a decir cosas horribles, que si colaboraban no les iba a pasar nada y, si no lo hacían, los mataba. Todo el tiempo tenían que mirar para abajo y darle todo lo de valor que veía, como celulares, notebooks. Se los hacía cargar a ellos mismos en mochilas y bolsos. Tenía como cinco para llevarse.

Estuvo 45 minutos adentro de casa y la revolvió entera. Cuando terminó, le pidió a mi hija que llamara un taxi. Ella llama a un remis y, durante la espera, él se sentó a tomar agua en la mesa.

Cuando el delincuente se iba con todos los bolsos, mi hijo 'se le sube a cococho', como que lo quiere agarrar del cuello. Mi hija vio que venía jodida la mano y empezaron a gritar, a pedir ayuda. De a poco fueron saliendo los vecinos pero, en el medio del living de casa, seguían peleando, luchando. Había un cuchillo, con el que mi hijo se cortó.

Tuvo mucha suerte y mucha valentía, propia de un chico de 15 años. En realidad, es inconsciencia tal vez. Pero bueno, esta vez le salió bien. El tipo dejó todos los bolsos y se fue caminando tranquilo como si nada. Parecía que la víctima era él, los vecinos tardaron en darse cuenta".

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