Se considera que una relación es tóxica cuando genera cierto daño o malestar en una o ambas partes de la pareja. Este tipo de relaciones se caracterizan por sentimientos como el sufrimiento o el dolor.

Tal y como explica Lucía Feito, psicóloga del Instituto Psicológico Cláritas especializada en Psicóloga General Sanitaria y Terapia familiar y de pareja Sistémica, “es difícil dar una definición de una relación tóxica, ya que pueden llegar a ser muy diversas” según el carácter y la personalidad de cada persona.

Esta misma experta recalca que se puede considerar una relación tóxica como aquella en la que una o ambas personas “están sufriendo”, pero “se autoengañan y se dicen así mismos que todo cambiará y se salvará, fruto de una dependencia emocional que lleva a ocultar el malestar ante el otro para evitar de nuevo una nueva discusión o confrontación”.

De este modo, una relación tóxica viene a ser aquella que priva a una de las dos personas su propio desarrollo personal y el de pareja.

¿Cómo podemos reconocer una relación tóxica?

Tal y como indica Feito, existen diferentes actitudes que nos pueden ayudar a reconocer una relación tóxica, siendo las principales características los celos y el control.

En una relación de este tipo se pueden llegar a producir actitudes de desconfianza, que se justifican “por la necesidad de una parte por ejercer el control de la otra persona, por miedo a perderla o por sus inseguridades”.

En otros casos, se puede reconocer una relación tóxica cuando una de las partes de la pareja muestra una actitud defensiva ante la mínima crítica, expresa desinterés por la otra persona o tiene actitudes de competitividad, en vez de cooperación, que es lo habitual.

En ocasiones, la persona “tóxica” tiene a hacer sentir culpable a la otra, por lo que la responsabiliza de cosas que no le corresponden.

Desde el Instituto Psicológico Cláritas aseguran que es imprescindible aprender a reconocer este tipo de situaciones y, en consecuencia, aceptarlas.

Además, estos expertos recuerdan que las personas que están atrapadas en una relación tóxica “se sienten constantemente en una montaña rusa de emociones”, por lo que pueden llegar a sentir miedo, inseguridad, tristeza, incomprensión e incluso soledad.

Por tanto, el primer paso antes de actuar es “reconocer que estamos atrapados en una relación que nos genera mucho malestar y sufrimiento, el cual estamos ocultando”.

En definitiva, con tal de aprender a aceptarlo, la experta en Psicóloga General Sanitaria y Terapia familiar y de pareja Sistémica aconseja echar la vista atrás y darnos cuenta cómo hemos ido dejando de hacer aquellas actividades que nos gustaban, como hemos dejado de quedar con personas que nos generaban bienestar y analizar cómo hemos cambiado el comportamiento para que la otra persona no se moleste.

Frases clave que nos permiten identificar una pareja tóxica

Generalmente muchas de las actitudes que lleva a cabo la persona culpable de la relación tóxica pueden ir acompañadas de frases que muestran control, celos o que hacen sentir culpable a la otra persona.

Según explica Feito, diferentes frases relacionadas con el control en WhatsApp y redes sociales, referentes al aspecto físico o a la ropa, o aquellas que intentan limitar otras relaciones o actividades pueden ayudarnos a reconocer una relación a una pareja tóxica. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • “Déjame tu teléfono para demostrarme que me quieres y no tienes nada que ocultar”.
  • “¿Por qué no pones una foto de nosotros de perfil?”.
  • “No entiendo para que te maquillas tanto si estás más guapa al natural”.
  • “¿Por qué te arreglas tanto?”.
  • “No existe la amistad entre hombre y mujeres”.
  • “Llámame o despiértame cuando llegues a casa que quiero ver como llegas”.
  • “Si me quieres y no tienes nada que ocultar me darías tus contraseñas”.
  • “¿Por qué te llevas el teléfono a todas partes?, ¿Qué estás ocultándome?”.
  • “Estas en línea y ni me respondes”.
  • “No entiendo que quieras quedar con los de la oficina si estás todo el día con ellos”.

Para alejarse de este tipo de personas, en primer lugar y más importante, hay que reconocer que estamos envueltos en una relación tóxica, aprendiendo a identificar poco a poco los comportamientos y actitudes para diferenciar cosas que nos corresponden y cosas que no.

El segundo paso y el más difícil es alejarse de estas personas. “Debemos conectar con la idea de que solo podemos salvarnos y curarnos a nosotros mismos, por mucho que nos empeñemos no podemos cambiar a los demás, no es nuestra responsabilidad ni tarea, y por mucho que hagamos, el cambio solo depende de uno/a mismo/a”, concluye Feito, según publica Mundo Deportivo.

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