El presidente Alberto Fernández fue recibido esta mañana en el Vaticano por el Papa Francisco, con quien mantuvo una audiencia privada en la que hablaron de los problemas que aquejan al mundo, a la región y a la Argentina.

El encuentro se desarrolló en el estudio privado del Aula Paulo VI y forma parte de una gira que también incluyó reuniones con los máximos mandatarios de Portugal, España, Francia e Italia.

“Fue un muy lindo encuentro. Hablamos de los problemas que aquejan al mundo y también a la Argentina. Le comenté cómo estamos avanzando en las negociaciones con los organismos de crédito y él, como siempre hace, me expresó su idea de apoyarnos en todo lo que puede”, señaló Fernández cuando se dirigía a un almuerzo con su par italiano Sergio Mattarella.

El prefecto de la Casa Pontificia, el arzobispo Georg Gänswein, fue el encargado de recibir al Presidente y a la primera dama, Fabiola Yañez, junto a la comitiva compuesta por el canciller, Felipe Solá; el ministro de Economía, Martín Guzmán; los secretarios General de la Presidencia, Julio Vitobello; de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi, y de Culto, Guillermo Oliveri, además de la embajadora argentina ante la Santa Sede, Fernanda Silva.

Tras la audiencia privada, el Pontífice saludó a la comitiva que acompaña al Presidente e intercambiaron obsequios.

Finalmente, Fernández mantuvo, junto a Solá, Oliveri y Silva, un encuentro con el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, quien estaba con el secretario para las Relaciones con los Estados el obispo Paul Gallagher.

A través de un comunicado el Vaticano, en tanto, informó de ambos encuentros celebrados en su sede: "Durante las cordiales discusiones con los Superiores de la Secretaría de Estado, se expresó reconocimiento por las buenas relaciones bilaterales existentes y la intención de seguir desarrollando la colaboración en áreas de interés mutuo”.

"También nos centramos en la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la gestión de la emergencia pandémica, la crisis económico-financiera y la lucha contra la pobreza, destacando, en este contexto, el importante aporte que ha tenido la Iglesia Católica. Finalmente, se plantearon algunas cuestiones regionales e internacionales", concluyó el texto oficial.

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