El Gobierno nacional organizó seis anillos de seguridad, desplegó 22 mil efectivos y recibió apoyo logístico de Estados Unidos y blindados todoterreno de China. El Ministerio de Seguridad, de todas maneras, aceptó que miles de manifestantes que querían expresarse contra la cumbre del G20 en Buenos Aires pasaran por un sector que previamente estaba restringido a los peatones para poder llegar al Congreso. Pero, en los primeros minutos de la marcha, las fuerzas de seguridad detuvieron a 13 manifestantes.

Algunos de ellos tenían escondidos en mochilas morteros, armas blancas, bulones y piedras, y otros tenían antecedentes por "intimidación pública", según le informó el Ministerio de Seguridad a TN.com.ar. El fiscal porteño Federico Tropea ordenó liberarlos.

Un comando de la Policía de la Ciudad arrestó a tres personas, uno mayor de edad y los otros dos menores, en el cruce de Independencia y Lima, porque tenían elementos para armar bombas molotov.

Mientras tanto, otro comando policial aprehendió a Guillermo Pistonesi, apoderado del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), y a Hernán Barrios, también militante de ese partido, por tener 25 handies. El juez federal Claudio Bonadio interviene en la causa.

La legisladora porteña Myriam Bregman, referente de ese espacio, explicó a este medio que "es falso que los compañeros tuvieran handies para interferir las comunicaciones de los policías porque esos son aparatos de los más elementales que usamos en todas las movilizaciones".

Más tarde, un equipo de la Policía Federal (PFA) detuvo a ocho personas en Belgrano y San José, también dentro del recorrido de la marcha, con tijeras, cutters, pinzas, banderas estadounidenses, algodón y alcohol. Luego fueron liberados.

A la mañana, en el cruce de la 9 de Julio y San Juan, los uniformados descubrieron bombas molotov ocultas dentro de un taxi quemado, que, siempre según la fuerza, preparadas para lanzarlas durante la marcha anti G20.

Fuente: TN.

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