La situación es alarmante porque impacta en los más vulnerables: los recién nacidos. Mendoza no sale del asombro por el crecimiento de los casos de bebés con cocaína en sangre que llegan a la Casa Cuna. De acuerdo a las estadísticas oficiales, 8 de cada 10 pequeños que ingresan a la entidad oficial presentaron esta condición al momento de los análisis en sangre realizados en las maternidades provinciales. En número concretos: 17 de 22 recién nacidos tenían rastros de la droga en sus cuerpos debido al consumo de sus progenitoras, una problemática que no se detiene.

"Son chicos que padecen síndrome de abstinencia, con convulsiones y llantos prolongados. Sus mamás están en situación de vulnerabilidad y no han realizado controles durante el embarazo", indicó Marcela Fernández, actual legisladora provincial de Cambiemos y ex titular de la Subsecretaría de Desarrollo Social. En ese cargo, tuvo que enfrentarse con esa realidad, lo que generalmente desemboca en la desvinculación temporaria de las mamás de los pequeños por la situación extrema en la que se encontraban, quedando a disposición del Órgano Administrativo Local (OAL), de la Dirección de Infancia, Niñez y Adolescencia (Dinaf). También, esta situación provoca que los pequeños sufran algún tipo de discapacidad, sobre todo neuronal.

"Es una situación compleja que se está viviendo, con poblaciones vulnerables, principalmente por los nulos controles de las mamás durante el embarazo, de ahí la necesidad de mayor prevención y toma de conciencia para ayudarlas y evitar que terminen sus hijos afectados", expresó Belén Canafoglia, titular de Cuidados Alternativos del Ministerio de Desarrollo Social, quien indicó que las mujeres deben realizar un tratamiento contra las adicciones para poder restablecer el vínculo con sus niños, caso contrario quedan a disposición de la red familiar de origen o, pasados los 180 días, pasan a estar en situación de adoptabilidad. "Lo primero que se hace es cortar la lactancia materna, y se suple con el banco de leche o productos maternizados. Hemos tenidos casos donde se percibe el síndrome de abstinencia", indicó la funcionaria, quien aclaró que la población de los hogares se va renovando, por lo que hoy del total de bebés con cocaína en sangre, sólo quedan 6 en la institución.

Los datos no dejan de sorprender, sobre todo por la cantidad de chicos que están institucionalizados actualmente en la tierra del sol y del bueno. Se trata de 506 menores que están albergados en alguno de los más de 30 hogares oficiales. Sólo en la Casa Cuna conviven unos 100 niños hasta los cinco años, con problemáticas de todo tipo, como abandono, violencia y abusos. De ese total, el 20% son recién nacidos, de los cuales la mayoría presentó indicios de consumo de cocaína por parte de sus mamás.

Pero, hay otra realidad que preocupa a las autoridades. Del total de chicos que viven en los hogares mendocinos, más del 10% tiene problemas con las drogas, desde poxirán, marihuana hasta cocaína. Son menores de entre 12 y 14 años. "En cuanto detectamos la situación, comenzamos las derivaciones a los centros preventivos de adicciones. Son chicos con diversos problemas y con familias donde no pudieron contener esta situación y necesitan ayuda. Observamos que la situación se está agravando en los sectores más vulnerables de la sociedad", indicó Canafoglia.

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