Un hombre es asesinado en el marco de un genocidio. Su cráneo se clasifica, se le pinta un número y se exhibe en la vitrina de un museo. Eso se considera lógico y natural hasta que en un momento, 150 años después, se desanda ese camino y los restos vuelven a descansar a su tierra.

De esa se trata la “histórica restitución de los restos del cacique Cruz Polvareda al pueblo Qom”, como definió Amsafé en su comunicado.

Los docentes de ese gremio y la comunidad de General Obligado participaron de ese acto de reparación tras una espera de más de 150 años.

Los restos del cacique fueron honrados y sepultados en la localidad de Villa Guillermina, en el departamento General Obligado, 470 kilómetros al norte de la capital provincial y a 620 de Rosario.

El cacique fue muerto en 1866, durante el genocidio conocido como la “Conquista del desierto verde” y su cráneo, con el número 9 escrito con tinta roja, integró la colección del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata.

La Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata restituyó al pueblo Qom el cráneo del cacique Polvareda, en lo que es la restitución número 12 que concreta dicho museo.

El cráneo fue entregado en el interior de una caja de madera color clara y labrada al cacique Qom Darío Pereyra, de la comunidad N' hala y a Luis Pereyra, de la comunidad An Añanxaq -ambas de Las Toscas, Santa Fe, la semana pasada.

Darío Pereyra dijo a Télam que "hoy es un día de mucha alegría para mí que como cacique recupero a otro cacique, a Polvareda, que fue masacrado por pelear por nuestros territorios y que hoy nos lo llevamos para darle entierro en su territorio".

“Estas restituciones se dan en el marco de la Ley 25.517, que establece que los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen”, recordó Amsafé.

“En este proceso reparatorio se comprueba que con cada restitución de los ancestros, y en particular en las ceremonias que realizan para darle sepultura en sus territorios, las comunidades se empoderan y suman energías para continuar con la lucha diaria por su supervivencia”, agregó en el comunicado de este jueves, publicó Rosario 3.

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