Una mujer reveló aterradores hechos que le ocurrieron a su padre dentro del geriátrico "Amalia Rodríguez", ubicado en calle Gualeguaychú de Paraná, y que actualmente cerró sus puertas. "Mi padre estuvo menos de un año ahí adentro y lo saqué porque estaba muy mal", contó en diálogo con AHORA.

De acuerdo a lo detallado por la mujer, cuya identidad se reserva, el anciano -de 74 años- estuvo dentro de la residencia durante menos de un año. "Él estaba bien de salud general cuando entró, pero tenía Alzheimer. Entonces, como necesitaba acompañamiento constante, decidimos internarlo ahí", indicó.

"Lo llevé al Hospital y me dijeron que ya estaba muy desnutrido, con muchas escaras y una infección interna", detalló. "Me lo entregaron muy mal", añadió. Tres meses después de que lo sacó del establecimiento, el anciano falleció. Todo esto ocurrió hace dos años.

"Personalmente le dije a la dueña que nos había entregado a mi papá casi muerto. Lo pudimos salvar y después lo quisimos llevar a otro geriátrico, que era peor y después lo terminaron clausurando. Es el que estaba frente a la Terminal de Ómnibus", manifestó.

Todo tipo de maltratos

La mujer describió los múltiples maltratos a los que habría estado expuesto su padre, al igual que el resto de los pacientes. "Había maltrato verbal y físico. Además, había un solo baño para todos y la comida era poca y malísima", sostuvo.

"A mi papá nunca lo maltrataban adelante mío, pero yo vi que lo hacían con otros pacientes. Igualmente, yo me daba cuenta, porque le encontraba moretones y la explicación de la dueña del geriátrico era que se había chocado con algo", aseveró.

"Había un chico con síndrome de Down, al que lo maltrataban de una manera terrible adelante mío, lo azotaban en la silla para sentarlo. Yo le decía al personal del geriátrico, pero me respondían: 'si no los tratás, así no hay otra forma'", agregó.

"La comida era malísima. Una vez me quedé fuera del horario de visita, aunque en el geriátrico no querían que me quedara. Les sirvieron a cada uno un pedacito nomás de una pizza de cuarta calidad. Mi papá en se momento ya no comía, le daban todo licuado", enfatizó.

"No les importan ni quieren a los ancianos"

"Yo iba todos los días al geriátrico, pero no sirvió. Cuando te cierran las puertas, hacen lo que quieren. Mi papá estaba abandonado. Como uno lo veía siempre vestido, en la silla de ruedas, no se daba cuenta".

"Lo único que les importa es la plata, no les importan ni quieren a los ancianos", lamentó la mujer, que llegó al geriátrico "por recomendación de un médico que era mi vecino y que era el médico de cabecera de mi mamá".

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