Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos…, dice una frase que refleja más que nunca el momento. Nuestra generación aparece en la transición hacia un tiempo donde no será más sencillo el mundo; y estamos seguras que los desafíos no disminuirán, sino cambian y se reconvierten. A nuestro favor juega el tiempo, porque la identidad con que lo afrontaremos tiene el sello de la convicción de saber que todos los días hay que ganar un poquito más del espíritu de época.

La historia narra que, una vez consolidado el modelo de producción en serie a principios del siglo XX, la industria textil -a nivel mundial- montó enormes talleres con máquinas de coser que funcionaban a tiempo completo con miles de mujeres sentadas en la novedosa tecnología que agilizaba y embellecía a los productos elaborados a partir del algodón.

Este modelo conllevó un esquema perverso donde a las costureras se las sometía a un régimen laboral casi inhumano, sostenido en el mito que éstas tenían mayor capacidad de contención urinaria y que podían trabajar sin levantarse de sus sillas por ocho horas o más horas sin posibilidad de ir al baño en honor a un siniestro concepto de productividad.

En este esquema nace el concepto de “vejiga de costurera”. Huelga decir que este sistema no sólo que se basaba en una mentira sino que era perjudicial en grado sumo para los sistemas urinarios femeninos afectados.

Es claro y evidente que la perfecta maquinaria del cuerpo humano responde a procesos naturales que no sólo demandan hidratación para un funcionamiento muscular, óseo, hormonal, nervioso y todos los otros en forma interdependiente e interrelacionada; sino que requiere, por otra parte, la evacuación de los fluidos por distintos medios.

El sistema urinario es clave en este equilibrio. Para estos avatares, la evolución, durante millones de años, logró la formación de la vejiga, un órgano muscular hueco en forma de globo, que se encuentra sobre la pelvis, y se sostiene mediante ligamentos unidos a los huesos pélvicos y a otros órganos. Su función es almacenar orina, y coadyuvar en el proceso para su evacuación. En buen romance, la vejiga es donde se concentran los fluidos que el cuerpo va a expulsar a través del ejercicio de la orina.

Este mecanismo es perfecto, pero suelen aparecer externalidades en las mujeres mucho más comunes de lo que se cree. Afectan su normalidad y suelen manifestarse en algo que los profesionales denominamos “incontinencia urinaria”.

Cómo se produce

De acuerdo a los fundamentos médicos, al caer la vejiga sobre la vagina se aumenta la presión sobre aquélla, con lo cual se pueden producir síntomas de incontinencia urinaria por aumento de la presión, que hace que se abra el esfínter urinario.

De este modo, esta afección se caracteriza por su elevada prevalencia. Según la Organización Mundial de la Salud, se entiende por prevalencia al número de casos existentes de una enfermedad u otro evento de salud dividido por el número de personas de una población en un período específico.

Con esto queremos decir que la incontinencia urinaria tiene un alto nivel de afectados en nuestro país, aunque muchas veces no se integren abiertamente a las estadísticas.

Y si bien es cierto que, aunque no es una enfermedad grave, repercute de forma significativa en la persona afectada, hasta tal punto que modifica su estilo de vida y condiciona sus relaciones sociales.

La incontinencia urinaria depende básicamente de la integridad de la vejiga, el suelo pélvico y la uretra; la inervación de estas estructuras y el control a nivel superior son igualmente importantes para el correcto desarrollo de esta función.

Una valoración completa, incluidos los antecedentes, es la clave para determinar el tipo de incontinencia urinaria y establecer el plan de tratamiento.

Pero salgamos de tantos conceptos técnicos y tratemos de “bajar” a la vida cotidiana de las mujeres las causas y manifestaciones que experimentamos y que muchas veces sufrimos.

La estadística y las consultas recibidas en nuestro Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) nos permiten enumerar algunas de las causas que generan la incontinencia urinaria.

Para empezar debemos afirmar que la diabetes -enfermedad creciente en la población- genera propensión a esta afección. Pero más aún, la pérdida involuntaria de orina puede ser causada por diversos factores, siendo a veces consecuencia de un problema que necesita ser investigado.

Veamos algunos casos; a saber: Infección de la vejiga, que puede ser una causa, aunque si se trata eficientemente, tiende a disminuir paulatinamente; Neumonía, ya que se trata de una infección grave que debilita el cuerpo y puede llevar a una incontinencia urinaria temporal; las bebidas, ya que el consumo excesivo de alcohol o café hace que la vejiga hiperactiva que se contrae sin previo aviso del cerebro, que en algunos casos puede llevar a la incontinencia urinaria; el estrés, en tanto que produce que la orina se escapa cuando se trata de estornudar, toser, levantar, correr ... En este caso, puede haber algunos daños antes de la válvula (esfínter) que controla la salida de la orina; la obesidad; porque el exceso de peso ejerce presión sobre la vejiga, que puede quedar flácida y caer; el envejecimiento, debido a que a través de los años, la cantidad máxima de orina que la vejiga puede contener disminuye y aumenta la frecuencia de las visitas al baño. No siempre, sin embargo, el tiempo entre la alerta dada por el cerebro y la decisión de orinar es suficiente; la menopausia; ya que la ausencia de algunas hormonas toma el esfínter, que controla el paso de la orina, para ser más delgado; nacimientos, porque en este caso, el estrés que se genera con el parto podrían comprometer el funcionamiento del esfínter urinario. Otro factor de riesgo: durante la gestación, la presión ejercida por el bebé sobre la vejiga contribuye a un mayor escape de orina.

Finalmente, lo que se conoce como intestino preso también es otro factor que tiene impacto sobre el control del pis en el público femenino. El intestino está cerca de la vejiga y, debido a esa proximidad, ambos comparten los mismos nervios: al hacer fuerza para evacuar, la vejiga "se equivoca" y piensa que es hora de orinar también.

Tratamiento

Por sus síntomas, los tipos de incontinencias suelen ser clasificados de distinto modo, por lo que -como siempre- desde CKEA aconsejamos reservar un turno con su médico y avanzar en un diagnóstico.

En relación con la incontinencia urinaria se han descrito los siguientes síndromes: síndrome de la vejiga hiperactiva, síndrome de disfunción del vaciado vesical y síndrome de dolor genitourinario.

En este sentido, es clave contar con la prescripción médica sobre el problema para acertar el tratamiento, que siempre debe ser conversado con la paciente para establecer lapsos y expectativas racionales en la evolución del bienestar de la paciente.

El objetivo fundamental del tratamiento debe ser siempre mejorar la calidad de vida de las pacientes, por lo que es prioritario conocer sus preferencias, el tipo de vida que llevan y sus circunstancias personales.

Nosotras proponemos, generalmente, un tratamiento integral que incluya una mejora integral, un proceso interno equilibrado y el uso de técnicas específicas y profesionales que pueden ayudarla en este sentido.

En CKEA proponemos tratamientos como rejuvenecimiento íntimo, Teslagen y una combinación de ejercicios específicos para tonificar la zona pélvica.

Pero como siempre, y no dudamos en insistir en la visita al médico y luego solicitar un turno en nuestro centro donde se podrás realizar una consulta sin cargo, una charla introductoria y evaluatoria para avanzar en un proceso de ayuda con el norte puesto en la recuperación.

Aspiramos a un estado ideal de la mujer en el equilibrio.

Lejos de aquellas prácticas deleznables que generaron el mito de la “vejiga de costurera”, y buscando morigerar los efectos en las mujeres que sufren la “incontinencia urinaria”, la ciencia ha recorrido un largo camino de investigación y métodos aplicados que buscan siempre, mejorar la calidad de vida. Nosotras suscribimos a este concepto y queremos compartirlo con aquellas mujeres que sienten que pueden confiar en las profesionales de CKEA.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckearmandola

Facebook: CKEA de María José Armandola

Dirección: casa central: Vélez Sarsfield 721, sucursal: Mitre 171. Los dos en el Parque Urquiza de Paraná.

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