miércoles 28 de febrero de 2024
Ahora

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Una mirada desde la alcantarilla

Un oso blanco en el establo

Poema

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Ahora. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Tengo un oso blanco en el establo

andamos ambos descalzos sobre el heno

las tablas de madera crujen

en nuestras caja torácica

los bostezos de los pinos

pinchan el aire igual que agujas.

De noche la luna viene a lamer el agua

de la laguna

juega con los zorrillos naranjas

sueña que persigue víboras de cascabel.

Tengo un oso blanco en el establo

es verano y se derrite entre mis dedos

el cuero flota como hilván descosido entre mis sábanas

lo siento en la silla pequeña de bebé,

sostengo la cuchara

como a un pájaro

él abre la boca

levanta las orejas cuando digo

otro poquito más

encorva las pestañas como un potro

sobre el lomo brillan dientes de pulgas.

Tengo un oso blanco en el establo

mis vacas mugen de miedo

o envidia

nunca hay que mostrar los osos blancos que tenemos, dice mi madre

la gente es mala

quiero pasearlo como a un helado entre mis manos

lamerlo con mi lengua blanda

como al autito rosa de crema de frutilla de La Montevideana.

Antes todos tenían establos, tinglados, ranchos, galerías para guardar allí

a sus osos blancos

esperaban la hora libre para jugar con ellos

volverse niños nuevamente, soñadores sin la pereza de la siesta

sin el ronquido de la bestia

sin las moscas zumbando entre sus fauces.

Junto a mi hija corremos las páginas blancas buscando

al oso blanco escondido

entre la nieve de los palos borrachos,

ella se cansa y dice mejor busquemos mariposas

dibujemos letras

ya no quiero escribir sin mi oso blanco, rezongo

entre sus cejas claras.

Mi niña dice no seas tan infantil, entonces

endurecemos la cara y escribimos la historia

con seriedad

pintamos puertas de madera que chillan

y vuelven como alas en el vaivén de la cocina

aire húmedo que leuda en nuestro escote blanco

puertas cortas prendidas de las paredes

son mariposas, ¿ves? dice ella

y entonces el cuento cambia

ahora alzamos paredes blancas

y olvidamos que las puertas tienen picaportes

y llaves, herrajes que se herrumbran

queremos todo aleteando

en nuestro establo.

Por la boca de la chimenea salen osos blancos.

Instagram: @belenzavallo

Facebook: Belén Zavallo

Twitter: @MBelenzavallo

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar