lunes 19 de febrero de 2024
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Una mirada desde la alcantarilla

Anotaciones veraniegas

El único mismo verano

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Anotaciones veraniegas

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Me gustaba el verano, el olor de la tarde, los eucaliptos frente a la casa de Gisela, el cloro en el borde de la pileta, el polvo del jugo de limón volándose con la brisa. Me gustaba el verano cuando la canasta tenía una bolsita con champús en envases chiquitos, manzana verde plusbelle, crema enjuague, ropa seca, bombacha y peineta, el olor al agua enjabonada yéndose abajo de las cortinas de los baños. Me gustaba la calle de tierra después de que pasara el regador, la humedad disolviéndose como una efervescencia, los pies descalzos en el césped blando, como una mano abierta. Me gustaba el verano y el incesante canto de las chicharras, los teros al costado de la ruta, la amenaza de sus púas, los trigales dorados, los cardos lejos de hacer daño, el sol cruzando las líneas de todas las miradas, los colores impresos en la memoria. Me gustaba andar en chancletas, sentir la tira que se cortaba, la risa alegre de la juventud, los malvones en los canteros donde buscábamos piedras, la escondida, la rayuela, las cartas y el chinchón. Las uñas desparejas, los pelos enredados, los hombros ardidos, la carne de la yema de los dedos gastadas de pisar el cemento del fondo de la pileta. Los aletazos para hacer la ronda abajo del agua, mirarnos con los ojos colorados, nuestras caras borroneadas, la alegría sin disimulo, el sonido del lenguaje ahogado, las burbujas llenas de sílabas.

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Facebook: Belén Zavallo

Twitter: @MBelenzavallo

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