miércoles 15 de mayo de 2024
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Anotaciones desde la infancia

Sobre la muerte

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Nunca supe cómo se llamaba pero todos le decíamos Myer. Vivía a mitad de cuadra, era la abuela de Gladis, una nena de mi edad, a quien yo le mordí el cachete jugando al gallito ciego, mientras tenía mis ojos vendados.

El día que murió la Myer la casa se llenó de moscas y de gente, como si hubieran abierto un panal. Gusanos y personas se mueven igual muchas veces, espasmos y caras metidas en los agujeros.

La velaron en la entrada, una sala fría como toda la casa.

Con la nieta y los vecinos chiquitos jugamos en la vereda, un cascote y la rayuela impresa en el cemento. Otros patearon la pelota en el tronco caído de la canchita. La corteza se fue rompiendo, cayeron musgos y vimos algunas termitas.

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