martes 28 de mayo de 2024
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Una mirada desde la alcantarilla

Anotaciones sobre bolsas

Sobre aligerar (o no)

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Cuando mamá nos visita siempre arrastra un par de bolsas, cosas que siente que puede necesitar fuera de su casa. Una cartera, una o dos mudas de ropa, remedios, libro de rezos, los anteojos, todos los anteojos, pastillero, golosinas para los nietos y para mí, más para mí que para mis hijas, ropa que recupera y cree que nos puede gustar, cosas que recupera y cree que nos puede servir, caramelos, algunos papeles viejos que fueron nuestros, algunas fotos nuestras de hace mucho tiempo.

Sé que mamá llega con todo eso porque lo necesita, porque se aferra a pequeñas anclas que la hacen sentir que está desembarcando en otro lado pero que aún es ella con sus chucherías, se reafirma entre sus sonidos, texturas, las telas que se vuelven casa. A nosotras esas cosas nos hacen reir y enojar, el peso de las bolsas van cayendo como uvas sueltas de un racimo, algunas veces parecen enredarse como un manojo de perros entre sus piernas, mamá, te vas a caer, para qué traés tantas porquerías. Le pedimos que sea menos obsesiva, que aligere el arribo, pero todas nos alegramos con lo que va apareciendo después del sonido del cierre que se abre. Hemos encontrado kiwis o naranjas, sonajeros que tienen veinte años, ovillos de hilo por si a alguien se le ocurre bordar o coser, una multiprocesadora del tamaño de un lavarropas, notas con nuestras letras primeras.

Es increíble que alguien que guarde tantas cosas sea la misma persona que puede recuperarla, pienso, todo lo que escondo porque aún no quiero tirar, lo olvido hasta que por alguna mudanza recobra dimensión de asombro y se convierte en basura. Mamá acumula cosas que tienen una historia, algo que supongo ella hace para sostenernos en la viga que nos que a su ombligo, algo que quizás en el fondo no quiero que se corte.

Hoy caminé mirando las copas de los árboles, había claveles del aire instalados en los cables y parecían lianas. Llegaban desde las copas de las tipas hasta las esquinas donde convergen todas las instalaciones eléctricas con el poste. Cables verdes, mullidos de hojas puntiagudas, el sol de fondo después de varios días lluviosos. Hoy también llega mi madre, algo de eso vi mirando el cielo.

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