Prácticamente se podría decir que lleva 45 años en los medios de comunicación. "A los 10 u 11", dice que no recuerda bien, Daniel Enz, de 56, ya andaba inmiscuido en el periodismo.

--Empecé a vender diarios en mi ciudad. Pero no era solo el que los retiraba a las 4 de la mañana para venderlos; yo trataba de pasar el mayor tiempo posible adentro del diario --identifica el germen del oficio que le nació en Reconquista, Santa Fe, y luego signó su vida.

Emigró a Paraná casi por necesidad en 1981: trabajó en El Diario hasta que lo echaron --y luego le pidieron disculpas--; y llegó a escribir para medios nacionales de la talla de Clarín y Página/12.

Una anécdota de cuando oficiaba de canillita del diario Noreste por los '70 hizo que al fundar Análisis en 1990 -revista de periodismo de investigación cuya versión web fue el primer medio de comunicación digital de la Mesopotamia- reflexionara por qué en vez de gritar el nombre del periódico como todos, había elegido vociferar que "asesinaron a un taxista", amigo suyo y de su padre. "Un buen título de tapa te ayuda a vender el producto", dice. Funcionó aquella madrugada, cuando los trabajadores del frigorífico Friar se agolpaban uno tras otro para comprar el diario antes de entrar a trabajar. Y también le funcionaría más adelante.

Después de 14 libros publicados y cientos de minuciosas investigaciones periodísticas, todas resonantes, muchas de ellas premiadas, Daniel Enz confiesa: "Lo poco que sé hacer en la vida es periodismo, después no sirvo para nada". "Es mi vida, es mi pasión", afirma, y si se le pide una definición, parafrasea a Gabriel García Márquez: "No tengo dudas de que es 'el mejor oficio del mundo'".

EL ROL DEL PERIODISMO SEGÚN ENZ

Dentro de las múltiples funciones sociales que puede cumplir un periodista, Enz rescata la de "tener una actitud servicial, ayudar a la gente a solucionar sus problemas". "Vale la pena hacer periodismo cuando te abrazás y llorás con las víctimas después de una condena", subraya.

"En periodismo hay que ser honrado, no mentir, ser lo más profesional posible y apostar a la verdad", intenta resumir.

SUS REFERENTES

La lista es larga, pero uno se destaca sobre el resto. Guillermo Alfieri. "Mi gran maestro", dice Enz cuando se le consulta quiénes marcaron su camino en el periodismo.

Manifiesta haber "aprendido mucho" de Luis María Serroels, Rubén Sarmiento, "Pepe" Elinson, Miguel Bonasso, Miriam Lewin, Horacio Verbitsky, Hugo Alconada Mon, Martín Caparrós, Eduardo Aliverti, Nelson Castro. "Tengo muchos amigos periodistas en el exterior que también me ayudaron mucho", remarca.

EL PERIODISMO HOY

"Me preocupa qué grado de vinculación tienen los periodistas hoy con internet", reconoce Enz. Y aclara que si bien "es lo mejor que nos ha pasado", por las herramientas de acceso que brinda a los trabajadores de prensa, "el periodismo se hace persona a persona". "El gran desafío de la nueva generación de periodistas es no olvidar el cara a cara", considera.

SU LEGADO

A Daniel Enz le gustaría dejar un registro periodístico de la época, que sus publicaciones sirvan de material de consulta para otros comunicadores.

"Quisiera dedicarme solo a escribir libros, tengo cinco o seis más en la cabeza. Cuando me tenga que ir de este mundo, quisiera dejar por lo menos 25 o 30", confiesa.

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