La yarará es una de las especies de serpientes más venenosas de la región. De hecho, el 97% de las picaduras por víboras son ocasionadas por yayarás. No son animales agresivos, pero sí responden ante una posible amenaza.

Cuando hay un calor extremo o alto, la yarará se traslada en espacios con mucha vegetación, en lugares húmedos o de monte.

Convulsiones, desmayos y sangrado son consecuencias de la mordedura de una yarará. Sin embargo, hay 12 horas de margen para la colocación de un suero antiofídico.

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