El próximo lunes 4 de junio, en los tribunales de Gualeguaychú iniciará el juicio oral y público de la causa por el asesinato de Fernando Pastorizzo, ocurrido el 29 de diciembre de 2017, y que tiene como única imputada a Nahir Galarza, acusada de dispararle dos veces a su novio.

Galarza será juzgada por "homicidio doblemente calificado por el uso de arma y la relación de pareja", un delito que prevé una pena de prisión perpetua en caso de recaer condena.

El tribunal a cargo del debate estará integrado por los jueces Mauricio Derudi, Alicia Vivian y Arturo Dumont. Las audiencias estipuladas son para el 5, 7, 11,12, 14, 18, 19 y 21 de junio, pero por la cantidad de declarantes se pueden agregar fechas. Durante todo el juicio serán citadas más de 80 personas, entre testigos presentados por las partes y peritos.

En la primera jornada se escucharán los alegatos de apertura del Ministerio Público Fiscal, de los dos querellantes –Rubén Virué representará a la madre de la víctima, Silvia Mantegazza; por su parte Sebastián Arrechea y Juan Carlos Peragallo harán lo propio con el padre del joven asesinado, Gustavo Pastorizzo– y del defensor José Ostolaza.

El pasado 11 de abril el juez de garantías de Gualeguaychú, Mario Figueroa, resolvió elevar la causa a juicio en una audiencia de la que participaron todas las partes del proceso.

En aquella cita, el magistrado mantuvo además la acusación del fiscal Sergio Rondoni Caffa, pero consideró que el agravante de la alevosía -es decir, aprovecharse del estado de indefensión de la víctima- requerido por las dos querellas se tratará durante el debate oral.

Mientras tanto, Galarza continúa detenida en la Comisaría del Menor y la Mujer de Gualeguaychú, ya que el Tribunal de Gualeguay rechazó a principios de abril, y por sexta vez, concederle la excarcelación o el arresto domiciliario.

Detalles del caso

Pastorizzo murió durante la madrugada del 29 de diciembre poco después de ser hallado malherido en la calle con un tiro en la espalda y otro en el pecho, y su moto y dos cascos tirados a su lado.

Galarza primero declaró como testigo y dijo que había visto por última vez a su ex novio la noche anterior. Pero luego se fueron sumando pruebas que derivaron en que la chica terminara presentándose a la Justicia y confesara el crimen.

Sin embargo, el 16 de enero, la acusada pidió ampliar su indagatoria y aportó una nueva versión de los hechos en la que aseguró que los disparos que efectuó contra la víctima fueron "accidentales".

Intentó explicar que en la primera declaración como imputada había mentido porque temió que culpen a su padre policía que era el responsable de la pistola calibre 9 milímetros reglamentaria que se convirtió en el arma homicida.

Con el pasar de los días se fueron conociendo detalles de la relación sentimental que mantenían ambos. Se difundieron audios de insultos y maltratos mutuos. También, un mensaje de voz en el que la víctima le cuenta a un amigo cómo la chica le habría pegado.

Se conoció además el informe que tenía como principal objetivo esclarecer la condición psicológica de la imputada y averiguar si comprende la gravedad de los hechos que la involucran. Según las pericias psiquiátricas, tiene una "baja tolerancia a la frustración" y se mencionan signos de "irritabilidad". Se destacó además que es "consciente de sus actos".

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