El Colegio de Corredores Inmobiliarios de Entre Ríos criticó las modificaciones en la traza del puente que unirá Paraná con Santa Fe, a partir de cambios en la cabecera de la capital entrerriana que afectarían a vecinos de la Toma Vieja.

"Estamos a favor de que el puente se haga, como parte del corredor bioceánico. Es de suma importancia para la región. Una obra de estas características siempre tiene impacto ambiental y urbano. Pero nos llama la atención este corrimiento de 600 a 800 metros, que lo aproximan a la ciudad y lo ubican en una zona que está muy bien urbanizada, donde además hay una reserva y un parque que serían afectados" remarcó José María Armándola, titular de la entidad.

El referente de los corredores sostuvo que desde el Colegio están de acuerdo con la postura de los habitantes del lugar, que le han solicitado al intendente Sergio Varisco que se revise la medida, ya que se arrasaría con varias viviendas: "Charlamos con los vecinos y creemos que tienen razón. Estamos de acuerdo con ellos en que sería lo más conveniente volver a la idea original, donde la cabecera estaba entre López Jordán y La Toma. Tocaría tres o cuatro casas nomás".

Armándola sostuvo además que el argumento económico no es aceptable en este caso: "Todos sabemos lo que pasa con las grandes obras. Comienzan con un presupuesto, y terminan con uno mayor. Ahorrar un 5% no es tan importante como achicar el impacto urbano".

Sobre el desarrollo inmobiliario de la zona, el presidente del Colegio de Corredores subrayó: "Hay que evitar el efecto muro, es decir, hacer un traspaso. Que no haya que pasar por el corredor, sino que a través de un puente. No sólo con conexiones físicas, sino que además con servicios, para no frenar el crecimiento. Es una de las zonas preferidas de los paranaenses. Hay que tener en consideración lo que piensan los ciudadanos. El progreso bienvenido sea, pero no a cualquier precio".

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