Tras dos jornadas del IV Congreso Educativo de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos -Agmer-, en el panel de cierre se contó con la presencia de Gabriela Bonilla, del Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas de la Internacional de la Educación; Martin Rethemías, integrante del Comité Ejecutivo del FeNaPES, de Uruguay; y Hugo Yasky, presidente del Comité Regional de la Internacional de la Educación.

En su exposición, Bonilla abordó los aspectos más sobresalientes de la avanzada del comercio educativo y la privatización, diferenciándolos en dos etapas entre 1990 y el 2000, y desde 2000 al 2019, haciendo uso de los documentos elaborados por el Banco Mundial.

Allí enumeró programas de préstamos, experimentos de reducción en el currículo y la implementación de las plataformas y los programas de venta de contenidos.

En este abordaje, no dejó de mencionar algunas de las empresas y ONG involucradas, como así también la caracterización que toman actores del sistema educativo a partir de la aplicación de estos programas.

Martín Rethemías, por su parte, comenzó su exposición considerando la necesidad de pensar la plusvalía que producen los docentes. A partir de allí realizó un recorrido histórico sobre la ampliación del sistema educativo y dando pistas de como se fue desarrollando el sindicalismo docente.

Además, hizo mención de cómo la formación docente fue el punto débil desde donde se fue debilitando al sindicalismo, introduciendo además palabras, conceptos y sentidos. Consideró que un caso muy claro es el de la palabra educador, utilizado para remplazar la palabra docente, siendo que educador puede ser cualquiera “una madre es educadora, una abuela; pero docente solo pueden ser maestras y profesores”, afirmó.

Rethemías, convocó a masificar y llevar a todos los países de América Latina la consigna de la CTERA: ‘La escuela publica enseña, resiste y sueña’

A su turno, y para dar cierre al panel y al Congreso, Hugo Yasky se dirigió a los participantes, ante quienes se manifestó muy “impactado por la convocatoria y porque la misma sea para juntarnos a pensar y reflexionar acerca de los sentidos del acto de educar y lo que significa ser docente”.

En su discurso, hizo referencia al contexto nacional actual, al que usó como ejemplo de los resultados de la financiarización de la economía. Haciendo referencia a la ley recientemente aprobada de ‘financiamiento político’ manifestó que “esos empresarios que intentan adueñarse del financiamiento de la política, son los mismos que quieren adueñarse de la educación a través de la educación a través de sus ONG, son los mismos que quieren formar al docente, para convertirlo en un autómata”.

Los aplausos se levantaron en varias oportunidades. “Cuando convocamos al movimiento pedagógico latinoamericano, fue para decir que a la educación la vamos a defender desde la escuela: no queremos tecnócratas que nunca pisaron un aula, y eso es inescindible del sindicato”, expresó, para luego referirse a las necesidades de articulación de alianzas sociales. “El que tiene que organizar esa rebeldía de los que no queremos convertirnos en autómatas, eso lo tiene que expresar el sindicato”, sostuvo al respecto.

Además, narró las circunstancias ocurridas en Honduras, con marchas multitudinarias, como así también en Brasil, para contextualizar la situación actual de los movimientos sindicales y la fortaleza de los sindicatos docentes: “…La escuela, en los momentos de crisis, es el único lugar del Estado donde la gente sabe que puede tener una respuesta”, concluyó.

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