La primavera y el verano contribuyen al desarrollo de enfermedades alérgicas del aparato respiratorio, de oído, de piel, de ojos o a causa de la picadura de insectos. El Ministerio de Salud recomienda estar alerta a los síntomas para la consulta oportuna con especialistas.

Entre Ríos cuenta con hospitales y centros de salud que dan respuesta a la demanda para las consultas con médicos especialistas en alergia. “Con la llegada del verano, y particularmente ya desde el comienzo de la primavera, se agregan nuevas causas al desarrollo de enfermedades alérgicas respiratorias como las rinoconjuntivitis alérgica y el asma bronquial”, explicó Gustavo Rojido, jefe del área de Alergia del hospital San Martín de Paraná.

La explicación está en que, a partir de la primavera y hasta el verano incluido, las plantas polinizan. “Hay plantas que propagan un polen pesado, adherente, que lo transportan las abejas, los colibríes, las avispas y otros insectos; y otras que se valen del viento, con pólenes muy pequeños que el viento los esparce por toda la atmósfera y que al ser respirados por el ser humano tienen la capacidad de generar alergias”, explicó el especialista.

En este sentido, a manera de ejemplo, son habituales síntomas como estornudos, picazón de ojos y nariz, secreción acuosa por las fosas nasales, asma bronquial. Rojido agregó que la mayoría de los síntomas mencionados suceden por la mañana, se alivian al mediodía y reaparecen en horas de la tarde dado que, con el calentamiento del sol, los granos de polen tienden a subir a capas superiores de la atmósfera para caer después”.

Otro aspecto importante es “la predisposición genética a adquirir enfermedades alérgicas y la cercanía con partículas proteicas capaces de inducir en el organismo humano una reacción alérgica”.

Cabe destacar que “en los meses fríos gran parte de la población está afectada por rinovirosis, virus y otros gérmenes que afectan al aparato respiratorio en una proporción mucho mayor en comparación a la gente afectada por pólenes o frutas estacionales en los tres meses de primavera y verano”.

El especialista graficó que “las alergias de verano no solamente incluyen los pólenes sino cualquier otro alimento o sustancia que predomine exclusivamente en los meses de primavera-verano”. En este sentido, con el cambio de estación “disminuyen las consultas producidas por ácaros y hongos, propias de los meses de invierno, y aumentan las consultas por alergias de verano; aunque proporcionalmente son menores a las alergias del resto del año o de los meses más fríos”.

El alergista destacó que también suelen presentarse dermopatías por irradiación solar y pruritos en los niños (irritación que provoca molestias en la piel). También son habituales durante primavera y verano “las picaduras de insectos como abejas, avispas, hormigas coloradas, porque están mucho más movilizadas en busca de alimento”.

Recomendaciones

A manera de precaución, la recomendación general, y no relacionada específicamente a las enfermedades alérgicas, es disminuir la exposición a los rayos solares.

En el caso de reacciones alérgicas graves o anafilácticas producidas por la picadura de algún insecto o medicamentos que ocasionan síntomas preocupantes como prurito generalizado, ronchas, pecho cerrado, estornudos, descenso de la presión arterial, es necesaria la inmediata consulta a una guardia para evitar consecuencias extremas.

Por último, Rojido destacó: “La gente tiene una cierta cultura médica y la prueba está en que cuando espontáneamente van a ver algún especialista los síntomas que llevan son propios de esa especialidad, rara vez hay que derivarlos”.

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