Una durísima sequía sigue azotando a Entre Ríos. Uno de los sectores más afectados por esta situación es la de los tamberos, que ven como la ausencia de pasturas afecta a la producción en general, causando enormes pérdidas.

Luis Martínez tiene un tambo en la zona de El Palenque, a 40 kilómetros de Paraná. En contacto con Telediario, el productor detalló los pormenores de la angustiante situación por la que atraviesan: "Pasamos de un exceso de humedad en 2016 a una sequía, que no sabemos cuándo termina. Recomponer toda la cadena de pastoreo nos significó un costo enorme. Pero ahora no responde, porque no hay follaje para comer.Un lote que demoraría 10 días en comerse dura menos de dos días.

En plena emergencia, los tamberos recurren a medidas extremas para sostenerse: "Se apela al consumo de reserva, pero es un momento de hacer reserva, no de consumir. En esta época se hace rollo, fardo, silo. Se consumieron maíces de vecinos, que al menos nos dieron la chance de pagarle y hacer eso para no perderlo. Es mal negocio para ambos igual. A su vez los maíces que iban a dar 35 toneladas ahora dan 25 con suerte".

El impacto de la sequía no es sólo sobre la actividad, sino que en el animal mismo: "No está consumiendo el forraje necesario, entonces reacciona de dos maneras; primero salva su cuerpo y la cría, y eso lo hace en detrimento en la producción de leche. Y luego no se va a preñar, que no es una cuestión racional, sino que es su reloj biológico. Entonces se afecta la producción hacia adelante y te genera mayores costos, porque a su vez el pasto, que es lo más barato, no lo tenés".

Para no perder plata un tambo debe sacar entre 20 y 25 litros de leche por día. Hoy se sacan 18: "En Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires la situación es parecida. Para colmo hay que sumarle costos, con devaluación y aumento del dolar. La leche que cobrábamos 33 centavos de dólar ahora está a 26. Encima aumentaron los costos de energía, sin subsidios".

Para Martínez la primera medida para salvar a la producción es una recomposición de precios: "Todo sube y la plata no alcanza. Hay que pagarle a operarios y hacer frente a las cargas sociales, donde AFIP tiene mucho poder de fuego sobre nosotros".

En cuanto a la solicitud de una declaración de emergencia, algo que han pedido otros productores, el tambero expresó: "No digo que no sirva, pero por lo general lo único que se hace es diferir impuestos, no eliminarlos. Entonces es lo mismo".

Martínez tiene en venta su tambo hace tres años. Asegura que hoy por hoy no es una actividad rentable: "Pese a que empeoramos, el mercado sigue igual, librado al capricho del industrial. Se desconoce el trabajo de lo que genera el tambo, como fijar gente en el ámbito rural. Cuando uno compra una caja de leche lo más importante es el líquido, no el cartón. Sin embargo es lo que menos se paga".

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