Los motivos que pueden dar a una pelea un lugar en los libros de historia del boxeo argentino son varios. La relevancia de un combate puede estar dada por la dimensión del rival, como ocurrió con los dos que protagonizó Marcos Maidana con Floyd Mayweather en Las Vegas en 2014. Tambien, por el desarrollo de las acciones, como sucedió con la dramática victoria de Jorge Locomotora Castro ante John David Jackson en Monterrey en 1994. Y también, por el premioque se pone en juego en ese duelo.

Brian Castaño se encuentra a las puertas de una pelea que puede marcar un hito en el pugilismo nacional. Si el matancero, campeón superwélter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), derrota este sábado en San Antonio al estadounidense Jermell Charlo, se apoderará también de los títulos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Así, será el primer argentino en atesorar simultáneamente los cinturones de los cuatro principales organismos rectores de este deporte.

Hubo un tiempo, lejano y añorado por muchos, en que solo existían ocho categorías y un campeón mundial por cada una de ellas, reconocido por la Asociación Nacional de Boxeo (NBA), una entidad con jurisdicción limitada en los Estados Unidos que en 1962, en busca de una ampliación de su terreno de acción, se transformó en la AMB. A partir del surgimiento del CMB en 1963, el panorama empezó a tornarse más complejo.

La ensalada de siglas sumó ingredientes en la década de 1980. Primero, con la fundación de la FIB, pensada como una expansión global de la Asociación de Boxeo de Estados Unidos (USBA), en 1983. Y luego, con el nacimiento de la OMB, a partir de otra escisión de la AMB impulsada por dirigentes puertorriqueños en 1988.

En el estertor de aquella época en que cada categoría tenía su rey, Argentina consagró a su primer campeón mundial: Pascual Pérez. El mendocino obtuvo el cetro mosca el 26 de noviembre de 1954, al derrotar al japonés Yoshio Shirai en Tokio, lo defendió nueve veces y lo perdió ante el tailandés Pone Kingpetchen Bangkok.

Pascual Pérez fue el primer campeón mundial que tuvo el boxeo argentino.

Durante el período de convivencia de la AMB y el CMB, fueron tres los argentinos que se consagraron monarcas unificados. El primero, Horacio Accavallo, lo logró luego de una disputa administrativa que llevó a los dos organismos a despojar al italiano Salvatore Burruni por negarse a enfrentar al nipón Hiroyuki Ebihara.

Mientras la Unión Europea de Boxeo (EBU) y la Junta de Control de Boxeo Británico (BBBofC) mantuvieron el reconocimiento de Burruni como campeón, la Asociación y el Consejo ordenaron un combate entre Accavallo y Ebihara por los títulos vacantes. Una lesión del japonés hizo que su lugar fuera ocupado por su compatriota Katsuyoshi Takayama, a quien el púgil de Villa Diamante superó por puntos en decisión dividida el 1 de marzo de 1966 en Tokio.

Después de dos defensas exitosas ante Ebihara y otra frente al mexicano Efrén Alacrán Torres, todas en el Luna Park, Roquiño se retiró con los cinturones en su poder en 1968, a los 34 años.

También fue indiscutido el más notable campeón nacido en esta parte del planeta, Carlos Monzón. El santafesino dominó la división mediano desde el 7 de noviembre de 1970, cuando destronó a Nino Benvenutien Roma, hasta que colgó los guantes en 1977, después de 14 defensas exitosas.

Sin embargo, en ese período hubo un bache de poco más de dos años durante el cual solo conservó la faja de la AMB. En abril de 1974, después de la victoria ante José Mantequilla Nápolesen París, el CMB le quitó su título por no pactar una defensa ante Rodrigo Valdés. Monzón recobraría ese reconocimiento en junio de 1976, al batir al colombiano en Mónaco.

El 26 de junio de 1976, Carlos Monzón venció a Rodrigo Valdés y recuperó el título que el CMB le había quitado en 1974. (Foto: Rene Maestri / AP)

El último campeón indiscutido argentino, todavía en tiempo de dos entes rectores, fue Hugo Pastor Corro, también entre los medianos. El mendocino le quitó las coronas a Rodrigo Valdés en San Remo el 22 de abril de 1978 y las cedió el 30 de junio de 1979, cuando cayo en Mónaco ante el italiano Vito Antuofermo en una ajustadísima decisión dividida.

Desde entonces, ningún argentino dominó sin discusión su categoría. De hecho, solo Sergio Maravilla Martínez, ya en tiempos de cuatro organismos, ostentó en simultáneo más de un cinturón de una categoría y lo hizo apenas por unos días. El 17 de abril de 2010, el quilmeño derrotó a Kelly Pavlik en Atlantic City y le quitó los títulos del CMB y la OMB de la división mediano.

Martínez, que también era campeón superwélter del Consejo, debía informar en un plazo no mayor a 10 días a la OMB si continuaría combatiendo en las 160 libras o regresaría a las 154. Como no cumplió con ese plazo, fue despojado por el ente con sede en San Juan de Puerto Rico.

También Carlos Manuel Baldomir podría haber acaparado tres coronas simultáneamente, pero una decisión económica se lo impidió.El 7 de enero de 2006, derrotó en Nueva York al estadounidense Zab Judah, quien era campeón wélter de la AMB, el CMB y la FIB. Sin embargo, el Tata solo había abonado la tarifa de sanción del Consejo, por lo que únicamente se quedó con ese cinturón. La Federación continuó reconociendo como campeón a Judah, mientras que la Asociación declaró vacante su título.

Tampoco la rica historia del boxeo femenino argentino registra una campeona indiscutida. Quien más cerca estuvo fue Ana Laura Esteche: entre 2016 y 2017 reinó en la división superligero, reconocida por la AMB, la OMB y la FIB. Por su parte, Marcela Acuña obtuvo los cuatro cinturones de la categoría supergallo, pero en distintos períodos. De yapa, la Tigresa consiguió el de la Asociación Internacional de Boxeo Femenino (WIBA), también homologado por la Federación Argentina de Boxeo.

El sábado, Brian Castaño no solo intentará convertirse en el primer campeón indiscutido argentino desde que existen los cuatro grandes organismos, sino también en el sexto en todo el planeta. Actualmente ostenta ese privilegio el escocés Josh Taylor, propietario de las cuatro fajas de la división superligero, y antes lo hicieron el ucraniano Oleksandr Usyk (crucero) y los estadounidenses Terence Crawford (superligero), Jermain Taylor (mediano) y Bernard Hopkins (mediano).

Entre las mujeres, reinan sin discusión las estadounidenses Claressa Shields (ahora en superwélter y en 2019 en mediano) y Jessica McCaskill(wélter), y la irlandesa Katie Taylor (ligero). Además, la noruega Cecilia Braekhus tuvo en su poder los cuatro cinturones wélter entre 2014 y 2020.

Fuente: Clarín

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