El juez de Garantías Ricardo Bonazzola dispuso esta noche que los cuatro acusados en la causa por la muerte del contador Gonzalo Calleja queden en prisión preventiva domiciliaria con dispositivos electrónicos durante 45 días. Por la falta de pulseras y tobilleras, deberán permanecer en la Unidad Penal hasta que estén disponibles.

Embed

El fiscal Santiago Alfieri, sobre la base de testigos de identidad reservada y de vecinos, había pedido 90 días de detención, mientras que las defensas, que aportaron prueba propia, habían requerido la libertad de los cuatro imputados.

La decisión del Juez recayó sobre Alberto Enrique Osuna (abogados defensores César Jardín y Andrés Amarilla); Ezequiel David Morato (abogados defensores Eduardo Daniel Gerard y Marcelo Franco); Iván Elías Garay (abogada defensora oficial Fernanda Alvarez ) y Ramiro Gabriel Colman (abogado defensor Patricio Cozzi).

Antes de emitir su resolución, el Magistrado pidió una copia de la declaración del testigo reservado 02, sobre quien recayeron muchos cuestionamientos referidos al estado en el que se encontraba al momento de los hechos sobre los que expuso. Finalmente consideró que es “creíble” el relato.

Tras un cuarto intermedio de algo más de media hora, dio a conocer su resolución, en la que sostuvo que estaba acreditada provisionalmente la participación de los cuatro en el hecho. Los argumentos de las defensas “no alcanzan a revertir” la hipótesis de la acusación.

También evaluó que no existía riesgo de fuga de los imputados, pero sí de entorpecimiento de la investigación que recién está dando sus primeros pasos. La determinación del magistrado es apelable ante el Tribunal de Juicio.

La medida de prisión en la cárcel de Paraná durará entre una semana y diez días, plazo que demandará el reaprovisionamiento de pulseras y tobilleras electrónicas. Una vez que puedan colacarse estos dispositivos, pasarán a cumplir la medida cautelar en los domicilios que declararon.

Los hechos según fiscalía

Alfieri presentó su caso indicando que los cuatro acusados, junto a otras personas sin identificar, entre las 16:15 y 16:45 del 14 de julio sometieron a Calleja, privándolo de su libertad luego de haberlo citado para realizar una operación de compra-venta de divisas en una casa cerca de la Escuela Hogar. Le robaron 15 mil dólares y otras pertenencias, lo retuvieron en el departamento 88 de Planta Baja en el Barrio 1° de julio. Allí, según fiscalía, vive Iván Garay. Hasta la madrugada del 15, lo tuvieron allí, luego lo mataron por asfixia y lo dejaron abandonado en el descampado donde fue encontrado.

El fiscal interviniente consignó testimonios de la novia de Calleja, Sofía Kaiek; de su amigo y socio José Delicia y de otros testigos identificados y de identidad reservada que hilvanaron los hechos y la participación de los cuatro.

Kaiek y Delicia dijeron que el contador había ido a la zona. Y que conocía al comprador de los dólares, de lo contrario no habría asistido a la cita. Otro testigo, que también habría operado con divisas con Calleja, afirmó que el joven encontrado muerte conocía de antemano a Morato, quien también le habría comprado billetes norteamericanos.

Otro testimonio, de un comerciante, agregó que Morato, que dijo no poseer más el vehículo Fiat UNO que habría participado en el hecho, había intentado dejar el auto en un desarmadero el 15 por la noche y el 16 por la mañana. Alfieri subrayó que tampoco apareció el celular del imputado.

La clave del caso de Fiscalía son dos testigos de identidad reservada: un mujer y un hombre. Este último dijo que había visto a Morato junto a otros en su casa en la madrugada del 15 “nerviosos” por la presencia policial y comentando que “se la habían mandado” y que “se iba a podrir”.

La mujer, por otro lado, dijo haber visto que en la noche del 14 había oído a Morato y a Garay hablar de “no tocar el auto” y de que iban a “matar a alguien”. Y luego salen de la casa de Garay llevando a una persona encapuchada hasta un auto Volkswagen tipo Gol Trend.

El representante de la acusación dijo que había riesgo de fuga de los cuatro, que podían entorpecer la investigación y por eso solicitó 90 días de prisión. Además, agregó que faltan elementos sustanciales en el caso, como por ejemplo el resultado final de la autopsia de Calleja; el peritaje de 40 cámaras que registraron las 24 horas claves de la investigación; cruces de antenas telefónicas y el celular del contador, que está perdido.

El involucramiento de Garay

Fernanda Álvarez, defensora pública de Garay, presentó una filmación que buscó desacreditar el planteo del Fiscal de que Calleja fue retirado de la casa de su pupilo encapuchado y el testimonio del padre del imputado, quien narró como habría sido un procedimiento policial irregular para que Garay se inculpe.

La filmación fue hecha por personal policial de Comisaría 4ta. Muestra la distancia desde el destacamento policial hasta el domicilio en el que supuestamente tuvieron secuestrado a Calleja y de desde done luego lo retiraron encapuchado.

El objetivo fue dejar en claro que hubiera sido imposible hacerlo sin que los uniformados pudieran ver lo que sucedía, dado que hay 60 pasos (unos 30 metros) entre un lugar y otro, ubicados enfrentados y en diagonal. Además esa noche había una gran cantidad de agentes recorriendo la zona en búsqueda del contador.

Adolfo Garay, padre de Iván Elías, dijo que entre las 0:20 y 0:40 del 15 de julio ingresó a su casa un grupo de Policías identificados como de la división Investigaciones. “Estábamos durmiendo los tres: mi hijo, mi esposa y yo. Al grito de esto es un allanamiento, dieron vuelta la casa”, expresó.

Luego, consignó que se llevaron a su hijo en un camioneta policial, a la vuelta cambiaron de vehículo, lo llevaron a un descampado y “lo mataron a palo y le preguntaron por el desaparecido”.

Adolfo Garay agregó que a su hijo lo soltaron a la mañana y fue a la casa de la hermana. Y que regresó a su casa a las 5 de la mañana embarrado y con golpes en todo el cuerpo”.

Una descripción en duda

La defensa de Osuna dijo haber presentado testimoniales que desacreditaban el involucramiento de su pupilo en el hecho. Apuntó a una de las testigos de identidad reservada que puso a Osuna a las 23:30 del 14 de julio junto a los otros acusados. Contra este testimonio puso cinco declaraciones que lo ubican en su domicilio, en una cena familiar.

El testigo de identidad reservada dijo que fue a comprar flores a la casa de Morato a comprar flores a las 23:30. Esto no debe ser tomado literalmente, porque con el término “flores” se denomina a la marihuana para consumo narcótico.

Este testigo, que la defensa de Osuna dijo que estaba bajo los efectos de estupefacientes y que tuvo una exposición poco clara, describió al acusado como petiso, pero Osuna tiene 1,75. Y que era “tuerto”, sin embargo el acusado no tiene esa característica. Asimismo, consignó que tiene rulos, pero Osuna es casi calvo. La defensa técnica consideró que el testigo de identidad reservada está involucrado en el crimen del contador Calleja.

La falta de coincidencias entre lo que vio este testigo de identidad reservada y el perfil del acusado debería servir para exculpar a Osuna, entendió su defensa.

El abogado Cozzi, defensor de Colman, directamente dijo que la testimonial del testigo de identidad reservada estaba “desvirtuada” por la gran cantidad de contradicciones, y citó más contradicciones, concluyendo que estaba “puesto”, es decir bajo los efectos del consumo de drogas ilegales. También presentó testimonios y fotografías que ubican a su pupilo en otro lugar, distinto al lugar donde supuestamente se produjo el secuestro y posterior asesinato del contador.

Por su parte, la defensa de Morato afirmó que el vínculo comercial de su pupilo con Calleja no lo involucra en un presunto crimen, porque de ser así gran parte de la sociedad paranaense que comerciaba divisas con el contador debería estar en el banquillo. También cuestionó las condiciones en las que se encontraba el testigo de identidad reservada que involucró a los acusados. En cuanto a lo que ocurrió con el auto y el celular de su pupilo, remarcó que al vehículo lo vendió y al teléfono lo perdió. Por otro lado, cargó contra el pedido de prisión de la Fiscalía, poniendo sobre la mesa que Morato estuvo siempre a disposición y no se fugó, aún cuando tuvo la oportunidad.

Otros elementos

Las defensas señalaron, cada una a su turno, que ante la falta de datos concretos sobre la causa real de la muerte de Calleja, no se puede hablar de un homicidio. Y afirmaron que Fiscalía había “perdido objetividad”.

La audiencia, prevista para las 19, comenzó con 48 minutos de retraso. Y con serios problemas técnicos para conectar a las partes que no estaban en el recinto. El abogado Cozzi interrumpió en dos oportunidades al juez en su introducción porque no escuchaba lo que se decía, hasta que Bonazzola lo autorizó a asistir al salón.

“Es muy lamentable lo que está ocurriendo. Estoy abochornado por lo que está sucediendo”, expresó el Magistrado al retomar la audiencia.

Antes había marcado que se había atravesado por una “situación de inusitada gravedad” tras lo ocurrido con el acusado que manifestó estar atravesando un cuadro de Covid y que estaba presente en el salón de audiencias.

Aseguró que se trató de una “sorpresa” tanto para él como para los funcionarios de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA). Fue una “irregularidad grave”, evaluó. Y aseveró: “Si una parte o funcionario lo sabía o lo ocultó, es grave. Espero que las autoridades pertinentes tomen cartas en el asunto y deslinden las responsabilidades. Esto pudo poner en riesgo la salud de funcionarios y abogados”, agregó.

Fuente: APF

Comentá y expresate

Lo último

Encuesta

¿Qué obras considerás que el Estado debe dar mayor prioridad?

Calles y rutas
Viviendas
Agua y saneamiento
Gas natural
Otras
ver resultados

Las Más Leídas