Minutos antes del inicio de la Asamblea Legislativa, la diputada Elisa Carrió irrumpió con fuerza en el debate sobre la despenalización del aborto al reclamar a los impulsores de la iniciativa "respeto" a quienes están en contra y que se suspenda la sesión especial convocada por partidos opositores para el próximo jueves.

"Les pido encarecidamente a los diputados que pidieron la sesión que tenga en cuenta que hay muchísimos argentinos cristianos, musulmanes, judíos, que están viviendo en este momento un tiempo sagrado para todas las religiones, entonces no podemos violentar para dividir", dijo en declaraciones a La Nación en la entrada del Palacio del Congreso. "Es un momento de purificación: entonces es demasiado violento no respetar las creencias", afirmó.

Su postura envía una señal al presidente Mauricio Macri, que habilitó la discusión del tema aunque dijo estar en contra, antes del discurso de inicio del período de sesiones parlamentarias. "Creo que nuestra verdadera agenda es el hambre de los chicos vivos y las madres vivas, es nuestra mayor ofrenda para la Humanidad", dijo.

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