"Fue la investigación que más costó y la que recibió las críticas más duras. Me llevó dos años, por las características. Estamos hablando de un convento de puertas cerradas donde hay un voto de silencio", expresó el periodista en diálogo con Telediario, por Canal Nueve Litoral.

La extensa investigación permitió revelar detalles aberrantes que sufrían las monjas denunciantes: Toledo las obligaba a tener un tubo en la boca durante todo un día, a desplazarse de un sitio a otro de rodillas, a hacer la señal de la cruz en el piso con la lengua, y a lesionarse con silicios y látigos.

"La cúpula de la Arquidiócesis de Paraná estaba al tanto. A Monseñor Maulión le habían dicho alguna vez y a Monseñor Puiggari le habían dicho en varias instancias. Entiendo que Monseñor Karlic también estaba al tanto. Monseñor Puiggari conocía bastante esta situación, se lo habían transmitido familiares", detalló Enz.

"Siempre pensé en las carmelitas que estaban adentro sufriendo esa situación. Yo vengo de formación religiosa y me enseñaron a luchar por el prójimo y ver cómo se lo puede ayudar. Cuando hicimos esta investigación la meta era esa. En ese momento había 25 carmelitas y nos preguntábamos ¿cuánto están sufriendo? ¿Cuántas situaciones idénticas a estas están padeciendo hoy?", manifestó.

"La monja que logró salir primero estaba a punto de morir. No pesaba nada. Estaba destruida físicamente", agregó Enz.

Mirá la entrevista completa:

Embed

Comentá y expresate