“Hay muchas cosas que parecen chino cuando se empieza a estudiar esta noble pseudociencia”, asegura la astróloga chilena Consuelo Ulloa en su primer libro, Astrología para tiempos difíciles (Planeta), cuyo objetivo es dar a conocer nociones básicas sobre la carta astral.

La autora, que también es socióloga, explica que “la astrología, en esta versión occidental, millennial, feminista y choriza, nos sirve como puntapié para un proceso de autoconocimiento, un proceso que puede ayudarnos a frenarnos cuando nos queremos hacer mierda a nosotros mismos o a los otros, tirándoles nuestros problemas encima; cuando nos autosaboteamos, cuando nos metemos en una relación tóxica”.

Ulloa comenzó a estudiar astrología de forma autodidacta en 2015 y en 2018 decidió dejar su carrera para dedicarse a leer cartas astrales y compartir información sobre su oficio en su cuenta de Instagram @miauastral.

“Conocernos a través de la astrología, complementándolo con una buena y bonita terapia —recordemos que no hay magia alguna que ayude más que un buen psicólogo—, nos puede llevar a ser soberanos de nosotros mismos al no tener miedo a aceptar quiénes somos, y con eso a sostener relaciones más sanas con quienes tenemos alrededor”, aseguró.

- ¿Cómo llegaste a la astrología?

- Llegué a la astrología en un momento de depresión en 2015. Estaba terminando la universidad y tenía además tres trabajos diferentes. De un día para otro no paré de llorar. Empecé a preguntarme el por qué de esta reacción y entendí que estaba haciendo muchas cosas para poder cumplir las expectativas del resto, lo que me dejó helada. No sabía dónde partir para poder empezar a liberarme de ese gran peso.

Ese mismo año una amiga me pasó un audio de Mia Astral donde mencionaba la carta astral y recordé las miles de veces que la saqué en GrupoVenus, una página argentina. Empecé a adentrarme en el lenguaje de la astrología con el fin de conocerme a mí misma y me enamoré de ella, por lo que me considero autodidacta en el tema.

- ¿Qué es la astrología feminista?

- Creo que lo principal que debemos comprender es que la astrología es la traducción de un lenguaje simbólico respecto a energías sutiles que no podemos percibir claramente con nuestros cinco sentidos. Los símbolos que subtienden nuestra cultura son representaciones o imágenes de ciertas ideas, valores o creencias que compartimos universalmente.

Si nos vamos adentrando en la astrología en esa traducción de los símbolos que la sostienen, podemos encontrar arquetipos o historias relacionadas con un panteón en particular: el griego y romano.

Estas historias están llenas de violencia, discriminación, exclusión y dolor para quiénes no están dentro de las categorías más privilegiadas de esa sociedad: los hombres cisgénero, con todas sus capacidades físicas inalteradas. Las mujeres, disidencias sexuales, esclavos, extranjeros, entre otras categorías, siempre sufren los embates producidos por los dioses varones y sus penurias.

La lectura astrológica desde el feminismo, algo que aún es muy incipiente, viene a mostrarnos dos cosas: el reconocimiento de los símbolos patriarcales que sostienen nuestra cultura en la actualidad para llamarlos a su deconstrucción, y también cómo la lectura de estos símbolos nos permite encontrar traducciones simbólicas que reconozcan la necesidad de desarmar estas estructuras de poder arraigadas en nuestra psique.

- ¿Cómo puede ayudarnos esto que definís como una “pseudociencia”?

- La astrología es una herramienta profundamente terapéutica. Las divisiones de casas y las posiciones planetarias pueden develar en una persona muchos de los nudos y puntos ciegos que bloquean o imposibilitan la elección consciente de las cosas.

Cuando no estamos integrados desde el entendimiento de nuestra propia historia, dolores y narrativas, tendemos a hacernos daño en nuestros vínculos, responsabilidades o sensaciones de lo que necesitamos para poder existir.

El lenguaje de la astrología permite alimentar una terapia psicológica, entregándole indicios importantes de por qué, cómo y dónde estamos utilizando nuestra energía en contra de nuestra propia integridad. Nos permite ir y venir, sanar y comprender.

Defino a la astrología como pseudociencia porque si bien está apoyada en la metodología de la astronomía, sus bases simbólicas son interpretaciones que vienen desde lugares que aún no han sido comprobados por la ciencia en la actualidad. Sin embargo, el conocimiento científico tiene la posibilidad de hacer un puente con la astrología, uniendo variables y tratando de encontrar respuestas desde ahí.

La sociología, la disciplina que estudié en la universidad, se formó de esa manera. Uniendo puntos en lugares que no tenían sentido para levantar estructuras de causalidad en la explicación y descripción de fenómenos de la vida de las personas en conjunto.

Creo que el desprecio a la astrología es un desperdicio de tiempo, porque no habla del desprecio a la magia en sí misma, sino que es un desprecio cultural a todo lo que está dentro del canon hegemónico de las ideas.

- ¿Es posible democratizar ciertos conceptos de la astrología que suenan tan distantes para quienes no son especialistas?

- Absolutamente sí. Creo que uno de los mayores problemas que existen en la relación con el conocimiento y la sabiduría en la actualidad es la distancia entre los espacios especializados, académicos o no, y la población en general.

Grandes problemas en la sociedad, como lo son la desinformación, las teorías conspirativas y el movimiento antivacunas, habrían podido evitarse si el acceso a la educación formal fuese más abierto, de mejor calidad, con deseos de servir a la sociedad, no elitizarla aún más.

Recientemente aparecí en la televisión chilena leyendo las cartas astrales de los candidatos presidenciales. Traducir el lenguaje de la astrología a un espacio menos especializado es un ejercicio que practico habitualmente, ya que mis lecturas del cielo se publicaban en mis redes sociales, ahora en Patreon.

Con un lenguaje ameno, no pomposo ni lleno de abstracciones difíciles de entender, creo que muchos filósofos podrían haber triunfado aún más en el mundo de las ideas.

- ¿Qué le dirías a los detractores o incrédulos sobre la astrología?

- Que estar en desacuerdo no es lo mismo que generar odio. Creo que existe un desconocimiento profundo respecto al por qué despreciamos la magia o a las brujas.

Silvia Federici en su libro El calibán y la bruja lo narra claramente: la extirpación del poder de las mujeres y la magia fue debido a la necesidad de instaurar un régimen político en particular, que favorecía a los intereses del catolicismo y el incipiente capitalismo.

Normalizarnos fue quitarnos el poder de nuestro cuerpo, de nuestros propios saberes experienciales para instaurar la valoración de la empiria científica y el único dios.

El desprecio a la astrología tiene debajo de sí mismo una lectura colonialista, patriarcal y única de las cosas en el mundo. Me parece que apreciar la astrología no te convertirá en un peón feudal del siglo XI, al contrario, te abrirá la cabeza a preguntar cuál es el sentido de tu vida en esta encarnación. No veo exclusión entre abrazar la espiritualidad y también comprender las bondades de la ciencia en este mundo.

- Mencionás varias veces la integración de la psicología con la astrología, ¿cómo se complementan ambas?

- Astrología y psicología son herramientas complementarias para comprender la psique humana. El trabajo que ambas disciplinas levantan en relación con la sanación es bastante similar y pueden complementarse muy bien si sabemos ver cómo hacer puentes entre ellas.

Por ejemplo, las casas de agua de la carta astral nos pueden mostrar mucho cómo opera la psique de la persona en relación con los primeros afectos que recibió en la vida, los miedos, dolores y traumas que carga la persona y cómo eso se asocia con la historia familiar. La astrología es un insumo importante para el entendimiento y la sanación transpersonal.

No obstante, la dimensión individual del ser también necesita entender el contexto colectivo en el que ocurren las cosas, lecturas que podemos obtener desde el feminismo interseccional. ¿Es lo mismo leerse la carta astral siendo una mujer negra, migrante y lesbiana que una mujer blanca, viviendo en el país donde nació y heterosexual? Para nada.

La astrología tiene símbolos que pueden ser violentos, por lo que considero que ella y la psicología deben de hacer el esfuerzo de integrar lecturas acordes al entendimiento de que no todas las vivencias son iguales, que la normalidad no existe y que todes vivimos, de una forma u otra, alguna opresión por parte del sistema que nos sostiene. Sin conciencia social, no hay astrología ni psicología que valgan la pena.

Las predicciones 2022 de Consuelo Ulloa

“El año 2022 comenzará con un aspecto muy importante, Venus retrógrada en el signo de Capricornio. Este tránsito nos llama a trabajar las cosas que nos parecen importantes en relación con las metas, el logro, la tradición y el poder”, aseguró a Clarín Consuelo Ulloa.

Según la astróloga, “esta energía estará tocando puntos importantes de la carta de Estados Unidos, que está viviendo el llamado retorno de Plutón, evento astrológico que ocurre cada 247 años. Este retorno es muy importante porque muestra un cambio en la concepción de la injerencia que este país tiene el el mundo.

Es posible, junto con los eclipses en Tauro y Escorpio que se avecinan el próximo año, que vivamos un cambio geopolítico de la economía mundial”.

En tanto, “la conjunción de Júpiter y Neptuno en Piscis en marzo-abril del 2022, junto con Urano y el Nodo Norte transitando por Tauro nos llaman a remecer la forma en la que nos relacionamos con la economía, con el entorno, con nuestra propia forma de ver la vida y valorar el presente”.

Finalmente, Ulloa afirmó que “es posible que podamos comenzar a ver los primeros retrocesos del capitalismo mundial en favor de la mitigación del cambio climático. Procesos políticos mundiales de esta índole implicarán hambre, dolor, migraciones masivas y muchos enfrentamientos.

El 2022 será el año en que tendremos que enfrentarnos con el problema del cambio climático o en 2025 veremos que cualquier esfuerzo será hecho demasiado tarde”.

Fuente: Clarín

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