La provincia de Buenos Aires tiene decidido dar señales firmes de que la intención para el año que viene es la reducir la presión tributaria. Por ello, la administración de María Eugenia Vidal quiere reducir ingresos brutos cuanto antes y no esperar una reforma global desde el Gobierno. De este modo, daría el primer paso con un tributo provincial.

"Vamos a proponer una reducción gradual y general de ingresos brutos", explicó un funcionario bonaerense que paseaba en el lobby del hotel Sheratton en Mar del Plata a la espera que la gobernadora Vidal diera su discurso de apertura de la 53 edición del Coloquio de IDEA.

Esto le generaría una ventaja competitiva para atraer inversiones respecto a otros territorios, y empujaría a otras administraciones que, frente a la posibilidad de perder competitividad, los siguiera y allanaría el proceso de la reforma tributaria. "Los ingresos que dejemos de recibir por la reducción impositiva los vamos a suplir con crecimiento genuino de la actividad económica", agregó el hombre de confianza de la gobernadora.

Esto quedó reflejado en lo que le dijo Vidal en un encuentro privado a Javier Goñi, presidente de IDEA y gerente general de Ledesma minutos antes de salir al estrado. En la misma línea, El Cronista pudo saber que en paralelo la administración bonaerense avanzará en una reforma fiscal con los municipios.

Al respecto, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, ya había adelantado a El Cronista que ese iba a ser el camino a seguir. "Nosotros hacemos un fuerte trabajo para bajar la presión, por lo que todos tenemos que hacer un esfuerzos, y los municipios también. Si nosotros reducimos la presión pero los municipios aprovechan y suben las tasas, estamos en el mismo lugar. Además, tenemos que armonizar las tasas porque, por ejemplo, no es posible que un mismo tributo tenga grandes diferencias en dos municipios que son vecinos", explicó.

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