El fiscal Pablo Zoff de Paraná habló acerca de la instalación domiciliaria de boyeros eléctricos como una medida de seguridad para prevenir robos. "Es realmente muy grave. No resulta recomendable para las personas porque, en pos de la seguridad, es objeto de posibles accidentes aun para los ocupantes de la misma casa o de terceros que no necesariamente están cometiendo un ilícito", advirtió.

La ley no prohíbe la instalación, por lo que están permitidos para ser utilizados en las casas, precisó el funcionario judicial, pero recomendó a los vecinos "valerse de otros medios que no sean tan agresivos como este, que puede generar, incluso, la muerte". "Está permitida su colocación pero van a tener que responder en caso de que haya consecuencias que excedan una legítima defensa; es un riesgo muy grande", agregó.

¿Cuándo hay "exceso" en la legítima defensa?

"Supongamos que entran a robar a una vivienda. El derecho autoriza a que uno pueda defenderse legítimamente pero para eso tiene que usar el medio menos lesivo para la defensa. En el caso concreto, se analizará si la utilización de este elemento es el menos lesivo. Si no lo es, tendrá una causa por exceso; suponiendo que alguien haya querido entrar a robar a un inmueble", explicó.

Asimismo, describió: "Por ejemplo, si un niño que entra sin autorización a buscar la pelota que se le cayó es víctima de esta clase de artefactos y sufre lesiones o la muerte, vamos a tener un supuesto exceso de la legítima defensa". Zoff dijo que "también se aplica a las mascotas", aunque remarcó que son diferentes las consecuencias judiciales a enfrentar cuando se hiere o provoca la muerte de un ser humano y cuando se lesiona un animal.

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