"Muchas veces hablamos de economías regionales y qué poco tenemos en cuenta a las provincias. Qué importante es que podamos compartir y ver el sentir, el esfuerzo y la vivencia de la gente de las provincias", expresó monseñor Jorge Lugones, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Fue la tarde de este viernes en la apertura de las jornadas Repensando la Economía, que se desarrolla en en Centro Provincial de Convenciones de Paraná, bajo el lema "Por una economía con rostro humano".

"Estamos intentando poner el hombro, como hizo San José, el esposo de la Virgen, un hombre sencillo de pueblo que le puso el hombro a Dios. Creo que nosotros también tenemos que poner el hombro a la Patria, en esta situación difícil pero no menos esperanzadora", agregó Lugones.

"Tenemos esperanzas, confiamos. Y hoy comienzan estas jornadas para plasmar una perspectiva de una economía con alma y con rostro humano", señaló.

Economía social

El gobernador entrerriano Gustavo Bordet también expresó unas palabras de bienvenida a los obispos de distintos puntos del país y a los disertantes. "El abordaje del temario que se va a llevar adelante en estas jornadas es algo que desde principios de gestión venimos desarrollando, discutiendo, debatiendo, pero fundamentalmente llevando adelante desde la economía social", sostuvo.

"Claramente en este tiempo se entiende como algo abstracto la economía, pero es algo que tiene impacto sobre las personas en lo cotidiano y hay personas que muchas veces quedan excluidas de este tipo de políticas que se aplican buscando por excelencia la rentabilidad. En este sentido, el Estado tiene esta tarea de fomentar la economía social, aquella que genera vínculos, que articula, que busca la unión solidaria de aquellas personas que tienen la vocación de un trabajo", enfatizó el mandatario.

"Lo hacemos buscando asociativismo, lazos corporativos, que pueden parecer pasados de moda en este contexto global de la economía, pero que en nuestras comunidades resultan muy importantes para poder generar oportunidades", remarcó Bordet.

"Este es un desafío que hemos emprendido desde el principio a través del Ministerio de Desarrollo Social, entendiendo que las políticas sociales tienen que tener un fin globalizado y no focalizado para evitar lo que se determina clientelismo, que termina desvirtuando una acción social que muchas personas necesitan", expresó.

"Quiero destacar el acompañamiento que tuvimos de parte de la Iglesia en distintas acciones. También hemos articulado con otras iglesias y sectores, porque entendemos que son tiempos de dejar de lado antinomias estériles que no nos conducen absolutamente a ninguna parte. Tenemos que pensar desde lo colectivo, en un futuro que nos contenga a todos, entendiendo que el desarrollo económico sin un desarrollo social y humano resulta ineficaz", concluyó el gobernador.

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