Miles de socios de Boca concurren este domingo a la Bombonera a votar para elegir al nuevo presidente del club en medio del clima político interno más caliente de las últimas dos décadas, signado además por la presencia del ídolo Juan Román Riquelme en la principal lista opositora.

La votación se lleva a cabo entre las 9 y las 18 en una gran carpa especialmente montada en uno de los playones adyacentes al estadio, en cuyo interior habrá 143 mesas, custodiadas por un amplio operativo de seguridad que incluirá 120 efectivos federales, más privados.

El padrón boquense cuenta con más de 86 mil socios habilitados para sufragar: se trata de los mayores de 18 años, vitalicios, activos, del interior y del exterior del país, todos con al menos dos años de antigüedad.

Otro requisito excluyente para poder votar es tener las cuotas al día, inclusive la del mes de noviembre. Los socios adherentes no podrán participar de la elección, ya que no son plenos.

En cuanto al número de votantes, se espera que concurran más de 30 mil socios, por lo que podría superarse la cifra récord de 26.136 sufragantes del año 2015, cuando Daniel Angelici logró la reelección.

El macrismo llega golpeado tras 24 años

El 3 de diciembre de 1995 Mauricio Macri llegó a la presidencia de la institución Xeneize venciendo a la fórmula Antonio Alegre-Carlos Heller y a partir de ese momento comenzó una era política que se extendería por un cuarto de siglo.

Los dos primeros años de Macri fueron difíciles desde lo deportivo, pero la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica marcó un quiebre en la historia boquense con la obtención de numerosos títulos, tanto en el orden nacional como en el internacional.

Cuando Macri dejó el club, en 2008, sus sucesores políticos continuaron al mando, pero en los últimos años el frente internacional fue adverso, no se logró nuevamente la ansiada Libertadores, se perdieron partidos claves con River -final de Copa incluida- y encima su histórico rival deportivo vivió una etapa dorada.

Estos factores golpearon al oficialismo boquense ligado a Macri, que llega por primera vez a la contienda electoral con chances de no ganar y que además presentará a un candidato nuevo -Cristian Gribaudo-, ya que Daniel Angelici no puede presentarse nuevamente porque el estatuto no se lo permite.

Los nombres en danza

Gribaudo, secretario general del club durante el segundo mandato de Angelici, está acompañado en la lista de "La Mitad + vos" por Juan Carlos Crespi, un histórico dirigente, cercano a los futbolistas, que suele declarar fuerte, a veces de manera desmedida.

Si bien representa al oficialismo, Gribaudo buscó no quedar pegado a la figura de Angelici y declaró que es dueño de un "estilo propio". "No soy el hombre de nadie", sostuvo.

Su principal opositor es Jorge Amor Ameal, quien fue presidente de Boca entre 2008 y 2011 -asumió por la muerte de Pedro Pompilio- y a fin de su mandato fue derrotado en las urnas por Angelici.

Al frente de la lista "Juntos por Boca", Ameal está secundado por el periodista y empresario Mario Pergolini y acompañado por Riquelme, el nombre más fuerte de la contienda electoral.

Román, uno de los máximos ídolos de los simpatizantes "xeneizes", coqueteó al principio con una posible unidad política, pero sobre el cierre de listas se pronunció por Ameal y provocó un verdadero cimbronazo en la campaña.

Incluso disparó contra José Beraldi, el otro candidato opositor, que está acompañado por Rodolfo Royco Ferrari en la fórmula de "Unidos para volver a ganar" y que prometió a Gabriel Batistuta como manager en caso de ganar.

Clima caliente y campaña sucia

La entrada en juego de Riquelme encendió aún más el clima caliente que se venía viviendo en cada partido disputado en la Bombonera.

Así ocurrió en los encuentros frente a Unión y Argentinos Juniors, donde hubo guerra de cánticos en las tribunas, con marcadas diferencias y en las que la barra brava jugó a favor del oficialismo y en contra de aquellos que gritaban por Riquelme.

El clímax se produjo en el choque con el "Bicho", último partido de local antes de los comicios, que contó con la presencia en el estadio de Riquelme luego de más de cinco años.

Ese día, las paredes del barrio de La Boca se llenaron de carteles con la cara de Ameal y graves acusaciones en su contra, asegurando que fue "el peor presidente de la historia" del club de la ribera. .

Además, la agrupación de Ameal repartió máscaras con la cara de Riquelme haciendo el clásico gesto del Topo Gigio y los controles no permitieron el ingreso de los hinchas con las mismas, alegando razones de seguridad.

Esto provocó la furia del ex enganche, que disparó fuerte contra Angelici y Gribaudo al poner en duda su simpatía por los colores de Boca: "Tengo que pensar que uno es de Huracán y el otro de Independiente", lanzó el ex futbolista.

Los aludidos recogieron el guante y acusaron a Riquelme de haber pedido dinero a cambio de su adhesión política. El primero que había sugerido esto fue Beraldi: "Román nos pidió algo inaceptable", había asegurado en un comunicado.

Pero no fue la única acusación lanzada en la campaña, ya que desde la agrupación de Ameal también deslizaron la posibilidad de que ocurran problemas durante la votación.

"Puede pasar algo raro", "vayamos a votar temprano por las dudas", son algunas de las frases que se escucharon en boca de Ameal y Riquelme. Ante esto, los actuales dirigentes sostuvieron que "nunca hubo problemas con las elecciones y no tiene porque haberlos ahora".

Pero las acusaciones, las chicanas y la campaña sucia quedarán de lado en algunas horas, cuando los socios boquenses decidan finalmente quiénes serán sus representantes por los próximos cuatro años.

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