José Carlos Halle, ex intendente de Paraná y actual interventor del Ente Provincial Regulador de la Energía (EPRE), dialogó con el programa televisivo Cuestión de Fondo por Canal Nueve Litoral, después de más de un año de silencio mediático. Confirmó que el vicegobernador Adán Bahl será el candidato a intendente de Paraná en el espacio que pugna dentro del peronismo por la reelección del gobernador Gustavo Bordet y se mostró a favor de que las diferencias con el sector que lideran, entre otros, el ex gobernador Sergio Urribarri y el diputado nacional Julio Solanas, referenciados a nivel nacional con la figura de Cristina Fernández de Kirchner, se diriman en una interna en el marco del Partido Justicialista. También analizó la situación del intendente Sergio Varisco, la realidad del Poder Judicial y la marcha de las causas por hechos de corrupción.

-¿Cómo ve la realidad del peronismo entrerriano? ¿Hay una mayor complejidad que en otros momentos?

-Si por complejidad entendemos que existe variedad, contradicciones y un oficialismo y una oposición dentro del propio peronismo, es complejo. Pero esto es bueno. El peronismo entrerriano está bien y está bien el gobernador Gustavo Bordet. El peronismo está vivo, bien y gobernando con éxito en un momento dificilísimo de la Argentina, cuando estamos padeciendo cuestiones socioeconómicas cotidianamente. Hay estanflación, pérdida del poder adquisitivo, exclusión social. Todas calamidades. Y en ese marco el gobierno provincial está saliendo airoso en un escenario complejo, con una relación adulta con el gobierno nacional y con la figura del gobernador con una aceptación mayoritaria. Lo reconocen propios y extraños.

-¿Desapareció el debate en el peronismo entrerriano?

-Ahora se está dando debate. El 15 hay un encuentro en Villaguay convocado por una suerte de oposición al gobierno provincial de quienes están mirando de otro modo o de manera crítica nuestra posición provincial y nacional. Y el 22 nosotros vamos a hacer un acto en Paraná.

-¿Es en respuesta al acto del 15, del sector de Sergio Urribarri, Julio Solanas, Blanca Osuna y otros?

-No, si así fuera lo hubiéramos hecho el mismo 15. Lo nuestro no es otra cosa que lo que manifestó Bordet en el Sindicato de Empleados de Comercio, cuando decidimos en conjunto el tema de su reelección, que es algo que está lanzado públicamente. Eso es un peronismo vivo, que gobierna bien, que tiene un candidato potente y con mucha aceptación. Por otro lado, hay otro peronismo con una mirada distinta que nos critica y que está vivo, aunque creo que su período ya se cumplió. Más desde la nueva institucionalidad que rige desde 2008 cuando la reforma constitucional fijó que no haya reelección después de ocho años de gobierno. Aunque algunos dirigentes no lo lean, ya no hay más liderazgos de 12 o 15 años, como ejercieron hombres poderosos como (Sergio) Montiel o (Jorge) Busti. Esto pasó. Se limitó a ocho años y basta. El gobernador puede estar ocho años y después deja de ser la centralidad y de tener la conducción. Y más allá del proceso institucional, hay un proceso político que se ha ido agotando. Bordet mostró otra cara y otro modelo de gestión y hasta una verba desinflamada, que no es la misma que la de Urribarri. Se relaciona con la gente de otro modo y eso ha generado que en este momento de la historia goce del favoritismo de sectores muy amplios de la población. Alguna vez fueron Busti o Urribarri, a quien en 2011 lo enfrentamos y sacó el 56 por ciento de los votos. Ahora es una nueva etapa que ha encarado Bordet de forma inteligente, juntando a todos, abriendo el gobierno de par en par. Un gobierno que escucha y en el que hay muchas voces. Hay prensa opositora. No hay una voz, sino muchas, lo que enriquece. No hay una sola verdad, sino varias. La sumatoria ha llevado al gobierno y a Bordet a este proceso que estimo virtuoso.

-¿Cree que el contrincante finalmente será Solanas?

-No lo sé. Todo indica, a tenor de cuestiones políticas y de lo que uno ve en las redes y de las invitaciones que llegan, que son Julio (Solanas), Blanca (Osuna) y (Sergio) Urribarri los que están convocando a los compañeros. Expresan lo que daríamos en llamar el kirchnerismo. Una expresión entrerriana del modelo K.

-¿Cree que competirá este sector por adentro o por afuera del Partido Justicialista?

-A mí me gustaría que este proceso pudiera dirimirse internamente. Aspiro a que estas diferencias se puedan dar en una interna amplia, con debate y participación. Ha habido experiencias por afuera. Yo mismo con Busti fuimos por afuera. Antes lo hicieron Solanas y (Enrique) Cresto. Después, frente a la derrota, ir por afuera terminó funcionando como una interna.

-Hay cierta insistencia por parte de legisladores con causas judiciales que le piden pista a Bordet y andan haciendo piruetas para lograr una reelección y mantenerse. ¿Sería un error que Bordet avale a legisladores con causas judiciales para que renueven mandato?

-Sin esquivar el bulto, por una cuestión de honestidad intelectual, por mi trayectoria y por la gente que me está mirando, los que me quieren y los que no, debo decir que he sido juez durante 10 años, soy funcionario público y al principio de inocencia lo sostengo hasta que una sentencia demuestre una culpabilidad. Mañana podríamos ser yo o Bordet los investigados porque estamos expuestos a que nos denuncien, ya sea un particular o el periodismo. El procurador está expuesto a ser denunciado y es el funcionario que acusa. Los jueces también, en los ámbitos correspondientes. Al que no le guste que no asuma el rol de funcionario. Creo que Bordet no va a hacer ecuaciones con culpabilidades o inocencias porque no corresponde. Hará evaluaciones de tipo electoral, qué es lo que conviene más territorialmente, quién tracciona más o menos, así es cómo se arman las listas.

-Pero Bordet ha tratado de mostrar, en función de diferenciarse con Urribarri, una línea de trabajo con determinados niveles de transparencia y la gente quizás esté esperando que tomé determinaciones en función de eso.

-El gobierno de Bordet es transparente e incluso cuando lo cuestionan los organismos de control admite el error y retrocede, cómo ya ha pasado. Hubo denuncias y frente a algo que está mal se retrocede. Así tendría que funcionar siempre la democracia. La denuncia no puede ser un instrumento de persecución política. Se trata de que si se hace una denuncia penal o periodística, se den muestras de probidad, honestidad y transparencia. Si Juan o Pedro no van a tal lugar, no es porque tengan una causa penal, sino por el disenso o desaprobación que puedan tener en sus territorios. Son sistemas distintos, con funcionamientos distintos. La política tiene un sistema, unos modos y unas miradas que a veces no se condicen con los trámites judiciales.

-¿Hace mucho que no habla con Urribarri, Solanas y Osuna?

-Con el “Pato” hará un año más o menos que no hablo. Tuvimos una charla bien. A Julio y a Blanca los vi en la última campaña. No tengo trato frecuente, pero no tengo mala relación.

-¿Cómo está viendo la realidad judicial, desde su experiencia como juez y también como secretario de Justicia?

-La justicia tiene la mala suerte de ser juzgada por la sociedad, por una parte, que es el sistema penal. Se mira si avanza tal o cual causa o si se resuelve o no un homicidio o un hecho de corrupción. Los jueces, magistrados y funcionarios judiciales resuelven muchos conflictos de toda índole: laborales, familiares, civiles, comerciales. Todos los días se resuelven conflictos y causas en un nivel aceptable.

-¿Lo sorprendieron algunas definiciones del presidente del Superior Tribunal de Justicia, Emilio Castrillón?

-Me parece que trata de poner una impronta de orden y lo veo con buenas intenciones. Creo que la justicia no está mal. Me animaría a decir que tenemos una buena justicia. Podrá haber jueces mejores y peores, pero no es una justicia venal.

-¿Cómo mira la marcha de las causas por corrupción?

-La justicia vienen avanzando bien. Hubo un proceso virtuoso a partir del Consejo de la Magistratura, que implementamos cuando yo era secretario de Justicia y Busti gobernador, que elevó el nivel de calidad de magistrados y funcionarios. Entre Ríos es una provincia territorialmente bien distribuida en población y servicios y el servicio de justicia es parejo. En el tema penal puntual ha habido y hay casos resonantes porque la gente les da más relevancia.

-Preocupa que los fiscales no tengan las herramientas y la logística necesarias, lo que es responsabilidad de la conducción del Poder Judicial, pero también de la conducción política.

-Las deficiencias del Poder Judicial son conocidas. Quizás faltan expertos informáticos, en ciencias económicas o avances para esclarecer delitos complejos. Pero venimos en un proceso de los ’90 para acá, cuando el cabo Sosa en la comisaría resolvía un delito de abigeato. Hoy hay una complejidad en estafas y otros delitos complejos que no entienden ni los contadores. Por ejemplo, el delito de enriquecimiento ilícito, que es complejo de investigar.

-¿Lo sorprendió la situación que atraviesa el intendente Sergio Varisco?

-Por supuesto. Me espantó. Es un tema grave y todos los reconocemos como tal. Me imagino que el propio Varisco lo entiende así. Es un hecho gravísimo. El problema del narcotráfico en el país avanzó en los últimos años de manera peligrosísima y encuentra el caldo de cultivo en los lugares en los que hay marginalidad, pobreza y especialmente donde hay gente excluida. Hay un sector del municipio donde se recluta gente de estos sectores y es la carne de cañón justa. A esto lo advertí cuando era intendente.

-¿Notó entonces que había un peligro latente en este sentido?

-No advertía que se metieran en la estructura del municipio del modo que emerge ahora, pero en las unidades municipales los que se acercaban y andaban dando vueltas era algo preocupante. Lo charlé con el juez federal. No pasaba en la municipalidad, pero sí en los barrios. Era recurrente el planteo de mamás por sus hijos jóvenes, de vecinos. Es probable que la droga se dé en muchos sectores, pero el narcotráfico pega fuerte en los sectores más humildes.

-¿Cuánto se equivocó Varisco en esto de hacer un acuerdo con sectores del narcotráfico?

-Se equivocó mucho. Yo no soy juez de nadie. Ya fui juez 10 años y absolví y condené a mucha gente porque era mi función y me pagaban para eso. Pero hoy ya no. Políticamente sí creo que fue un error inmenso negociar con personas que era de público y notorio que estaban en este tema.

-En la situación de Varisco, ¿hubiera apostado, como él esta haciendo pese a la causa y al juicio con fecha para el año que viene, a una reelección?

-No me veo en esa situación, pero no sé. Hay algunas cosas que no entiendo. Varisco tiene una forma que ser que no condice conmigo. Yo estaría verdaderamente mal. Quizás él está mal y lo manifiesta avanzando y queriendo pelear en una elección. Desde el poder provincial se trabaja en la prevención y en la represión respecto de este tema. Con la nueva ley de narcomenudeo se está trabajando bien. Y desde lo político trabajamos para que Adán Bahl sea nuestro próximo intendente. Ya se encargará él de hacer el lanzamiento, pero ya es un hecho que “Beto” Bahl es nuestro candidato y creo que estamos en condiciones de recuperar a Paraná para el peronismo. La ciudad está mal, así que habrá por delante una tarea inmensa.

Fuente: Análisis

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