En la Región Centro, el desafío es acelerar la transformación del maíz. En esa meta coincidieron los ministros de la Producción de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. El camino de la bioeconomía, un eje de desarrollo central.

El modelo “Las Chilcas” fue uno de los ejemplos más interesantes que se dieron en el panel sobre la Región Centro del Congreso Maizar. Es un esquema de bio-economía circular en el norte cordobés, que transforma unas 8.000 hectáreas de maíz en carne, con una granja porcina y un feedlot vacuno, en etanol -y en el insumo para alcohol en gel en pandemia- y que procesa los efluentes en un biodigestor que es el alma de la empresa.

El modelo lo recordó Sergio Busso, ministro de Agricultura y Ganadería de Córdoba, cuando aseguró que el gran desafío de la Región Centro es aceleran la transformación del maíz en carne y energía. En la misma meta coincidieron Juan José Bahillo, ministro de la Producción de Entre Ríos, y Daniel Costamagna, ministro de la Producción de Santa Fe.

“En la empresa Las Chilcas hay 85 empleados que sin este emprendimiento quizás habrían tenido que emigrar a las grandes ciudades. La verdad es que a mí me entristece cuando veo que exportamos los granos sin aprovechar todo el desarrollo económico que se puede generar”, insistió el ministro cordobés.

Y también puso en foco otra apuesta fuerte de Córdoba: el etanol. Busso cree fundamental lograr los acuerdos que posibilitaron inversiones muy importantes para la provincia, como las plantas de Bio4, ACABio y ProMaíz. “Esos recursos se volcaron al sector productivo a partir de Ley de Biocombustibles y hay que volver a discutir políticas para un sector que hoy tiene el precio planchado”, recordó.

Entre otras alternativas, sostiene que es fundamental aumentar el corte de la nafta con etanolaunque sea tres puntos porcentuales más (del 12% al 15%) y desarrollar una política pública que permita a estas plantas aprovechar toda su capacidad instalada para producir biocombustibles.

Parecería que hay una colisión de intereses entre la producción petrolera y los biocombustibles, y son complementarios. Además, hace algunos años tuvimos que importante nafta, con un gasto enorme en divisas, pudiendo utilizar más etanol de maíz o caña de azúcar”, planteó.

En Entre Ríos, Bahillo aseguró que la cadena del maíz es una de las que más quieren desarrollar en la provincia. Y tiene sentido en la provincia que produce casi la mitad de la carne argentina de pollo, con el cereal como insumo central. “Nuestras granjas avícolas producen 1,8 millones de toneladas carne por año y generan casi U$S 1.000 millones. Y también el 30% de los huevos de la Argentina”, precisó.

El ministro entrerriano aseguró que el otro proyecto estratégico en la provincia es desarrollar una segunda hidrovía en el río Uruguay y aprovechar los puertos de aguas profundas en distintas zonas de la costa de Entre Ríos (por ejemplo, Puerto Ibicuy que tiene un calado de 34 pies). “Tenemos buenas condiciones naturales, pero nos falta infraestructura portuaria, logística, mejores caminos y generar una cadena de frío para la carne y otros productos”, explicó.

Costamagna, ministro de la Producción de Santa Fe, destacó la importancia que el maíz tiene para la sustentabilidad. “Para nosotros es fundamental para cuidar el suelo, que es un recurso no renovable. Las gramíneas juegan un rol clave en la rotación”, aseguró.

Y este es otro punto en el que hay coincidencia entre las tres provincias: la necesidad de consolidar un sistema de producción viable en lo económico y sostenible en lo social y ambiental. Pero es un imperativo todavía atravesado por muchas tensiones y en el que será central lograr acuerdos con otros sectores de la sociedad.

Fuente: Clarín

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