Fueron meses de un infierno incontrolable. Y la noticia de una Australia en llamas dio la vuelta al mundo. Qué pasó. Este jueves, las autoridades anunciaron que todos los incendios en Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por la ola de calor, los vientos y los fuegos, ya están controlados. Ahora el país se enfrente a intensas lluvia y cuenta los daños.

Esas mismas lluvias contribuyeron a poner fin al "verano negro" que empezó en septiembre y en el que murieron 33 personas en todo el país. Ahora causan inundaciones.

"No todos los incendios están extinguidos, todavía hay algunos en actividad en el sur del estado, pero todos están controlados por lo que podemos concentrarnos en ayudar a la gente a reconstruir", dijo el responsable de incendios de Nueva Gales del Sur, Rob Rogers, en Twitter. "Son muy buenas noticias", afirmó un portavoz del servicio rural de incendios.

La ola de incendios arrasó unos 80 mil kilómetros cuadrados de tierras, mató a mil millones de animales y destruyó 2.500 casas. Se estima que ahora "113 especies de animales están más cerca de la extinción".

Ante esto, las autoridades lanzaron un urgente llamado de auxilio, porque esas especies necesitan "atención urgente". Un comité científico convocado por la ministra de Medio Ambiente, Sussan Ley, nominó a 13 especies de aves, 20 de reptiles, 17 ranas, cinco invertebrados, 22 especies de crustáceos y 17 de peces en la lista de riesgo.

La crisis afectó a grandes ciudades, como Sidney, que estuvo semanas bajo el humo, y en algunas zonas hubo que desplegar al ejército para rescatar a los ciudadanos.

Los incendios fueron provocados por una larga sequía y agravados por el cambio climático y la falta de políticas públicas de prevención, en el año más caluroso y seco en Australia desde que hay registros.

Ahora la atención está puesta en controlar las inundaciones a la espera de nuevas lluvias en los próximos días, que podrían ser las más importantes en 30 años.

En jueves varios pantanos cerca de Sidney se desbordaron tras días de lluvias torrenciales. Es más, un tifón, "Uesi", amenaza las zonas de Queensland y Nueva Gales del Sur.

Con vientos "destructivos" de hasta 130 km por hora, el temporal tropical provocó alertas de inundación en la región.

Con todo, es la primera vez en la temporada de incendios que las autoridades admiten tener la situación bajo control. Esto significa que los bomberos han logrado rodear el fuego que queda e impedir que se extienda.

"En lo que hasta ahora ha sido una temporada de incendios muy traumática, agotadora y de ansiedad, por primera vez todos los incendios en Nueva Gales del Sur están ahora bajo control. Demandó mucho trabajo por parte de los bomberos, servicios de emergencia y las comunidades para llegar a este punto", escribió en Twitter el Servicio de Incendios Forestales.

Australia siempre ha sufrido sus temporadas de incendios, pero esta vez fue una debacle sin precedentes tanto en la escala como en la intensidad de los fuegos.

Nueva Gales del Sur fue el área más afectada. Solo dos focos devoraron 500 mil hectáreas. Ahora en esa misma zona, llueve a mares. Las inundaciones en Queensland fueron sorpresivas y provocaron cortes de energía en todo el estado.

En 24 horas, cayeron 232 mm de lluvia. Y un hombre que practicaba kayak fue declarado desaparecido el domingo. Este jueves fue hallado sin vida. Otra mujer está desaparecida y las condiciones del tiempo dificultan su búsqueda, publicó Clarín.

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