Pablo Puig, un joven paranaense, vivió una asombrosa experiencia el último sábado, cuando un colibrí o "picaflor" se posó por largo rato sobre una de sus zapatillas.

No es para nada común que este tipo de ave minúscula -que se caracteriza por ser la que mueve las alas con mayor velocidad en todo el mundo, a tal punto que se le vuelven invisibles al ojo humano-, entre en contacto con los seres humanos, ya que es más bien arisca.

La escena, que tuvo lugar en el complejo Piedras Blancas ubicado en la Costa Este de la ciudad de Santa Fe, sorprendió y cautivó al joven. "Un alma me vino a visitar", expresó, junto con las imágenes que muestran al colibrí posado encima de su pie, según registró en sus redes sociales el sitio animalista Pata Pata.

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