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Ramiro Heredia, Médico Clínico, Matrícula Nacional Nº 117882

Ramiro Heredia, Médico Clínico, Matrícula Nacional Nº 117882

Un estudio publicado a fines de abril en el European Journal of Preventive Cardiology mostró que, contra la concepción que muchos tienen sobre el tema, consumir café en bajas a medianas cantidades podría generar beneficios cardiovasculares en adultos de edad de media, además de aumentar las chances de tener una resonancia magnética cardíaca normal y, aún más importante, disminuir el riesgo de muerte.

El trabajo -de autores húngaros- adelanta toda la cuestión en su título: “Light to moderate coffee consumption is associated with lower risk of death: a UK Biobank study”. En español, “El consumo leve a moderado de café está asociado con un menor riesgo de muerte: un estudio del UK Biobank” (1).

Si un aspecto vuelve pertinente el tema es que el café es una de las bebidas más populares del mundo. Son los países nórdicos los que aglutinan el mayor consumo de café mundial, con 6,8 a 8,2 kilos por persona, al año, pero a nivel regional, el consumo es notable en países como Brasil, donde se ingieren 5,4 kilos per cápita anuales.

Aunque Argentina no está entre los países fanáticos de la bebida (2), con cerca de un 1 kilo de café por persona cada año, producto, quizás, del lugar protagónico que tiene el mate, se estima que el 70% de la población local bebe al menos una taza en algún momento del día.

No todo es cafeína

El secreto de los efectos aparentemente beneficiosos del consumo de café está en que, además de la cafeína, esta infusión contiene otros elementos bioactivos, como minerales y antioxidantes.

Algunos estudios recientes ya venían reportando que esas sustancias tenían un rol preventivo contra el cáncer, la obesidad, la diabetes tipo 2 y la demencia. Sin embargo, los efectos cardiovasculares no habían sido tan claros hasta ahora.

Hay que destacar que el café se consume en granos molidos o de modo “instantáneo”, dos productos con una composición química bastante diferente. De hecho, el segundo tiene más cafeína y antioxidantes, pero también el doble de acrilamida, un compuesto que -paradójicamente- demostró ser carcinógeno y neurotóxico.

Otros hallazgos alrededor del consumo del café son que la cafeína tendría un efecto estimulante a nivel del sistema nervioso, e inotrópico sobre el corazón, lo que podría generar un aumento de la presión arterial. Pero, como se verá a continuación, esa suba no demostró tener mayor importancia clínica en los consumidores “regulares” de café.

El café podría aumentar los niveles de colesterol, algo que se ha visto en particular en los países nórdicos, pero quizás habría que matizar ese dato con la prevalencia y magnitud del consumo en esos países.

Por último, hay que señalar que el café está asociado a un menor peso corporal y menor agregación plaquetaria, además de una disminución de la inflamación.

El nuevo estudio

Para evaluar los efectos cardiovasculares del café, un grupo de investigadores de la Semmelweis University de Budapest (Hungría) seleccionó un subgrupo de voluntarios del UK Biobank, una gran base de datos del Reino Unido que forma parte de un enorme estudio prospectivo con más de los 500.000 individuos adultos en seguimiento por 30 años, reclutados entre 2006-2010.

Tiene, entre otras variables, datos de imágenes (resonancias magnéticas cardíacas) (3), hábitos y dieta, incluido el consumo de café, lo que les permitió evaluar la asociación entre el consumo de café y la estructura y función cardíacas.

Se incluyeron participantes del UK Biobank sin manifestaciones clínicas de enfermedad cardíaca al momento del reclutamiento (es decir, adultos asintomáticos, sin historial de enfermedad coronaria, angor, insuficiencia cardíaca o stroke). En total se analizaron 468.629 individuos con una edad media de 56,2 años, de los cuales 56% fueron mujeres.

Un punto importante es que también se excluyeron todos los que consumieran 25 o más tazas de café diarias, al igual que quienes afirmaron que no consumían café.

Para el análisis, se categorizó el consumo de la bebida según tres tipos: el llamado grupo “cero”, que es el 22,1% de la población; el “leve a moderado”, sector compuesto por quienes beben de 0,5 a 3 tazas por día, nada menos que el 58,4% de la población; y “alto”, hábito del 19,5% de las personas, quienes consumen más de 3 tazas diarias.

Con un seguimiento medio de 11 años, los investigadores hicieron un análisis multivariable para ajustar los resultados en base a los principales factores de riesgo cardiovasculares hallados, como hipertensión arterial, dislipemia y sedentarismo, entre otros.

Además se hizo una evaluación específica con resonancia magnética en un subgrupo de 30.650 participantes, y se analizó la rigidez de grandes arterias a través del Arterial Stiffness Index (ASI), por fotopletismografía, en 139.727 personas.

Resultados a la vista

Comparado con el grupo “cero”, los individuos con un consumo leve a moderado de café (media a 3 tazas diarias) mostraron una disminución del 12% en las posibilidades de morir por cualquier causa (razón de riesgo, RR 0.88).

En concreto, se comprobó un 17% menos chances de morir por una causa cardiovascular (RR 0.87) y 21% menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), o stroke (RR 0.79).

Además, en 139.727 individuos se evaluó el grado de rigidez de las arterias, como una aproximación a su nivel de salud vascular. En este sentido, los individuos con un consumo leve a moderado y alto de café, mostraron un ASI mayor al grupo “cero”.

Sin embargo, tras ajustar por distintos confundidores (otros factores que podrían incidir en el resultado y que es necesario despejar para ver en concreto los efectos del café), se llegó a la conclusión de que consumir 0,5 a 3 tazas de café se asociaba a un ASI significativamente menor, lo que se traduciría en una mejor salud arterial, sin contar el correlato sobre el riesgo de hipertensión arterial y de ACV isquémico.

En línea con esto, respecto de las resonancias magnéticas cardíacas (disponibles en más de 30.000 personas), los investigadores observaron que tanto el consumo “leve a moderado” como el “alto” estaba en algún punto asociado a una serie de indicadores favorables de la anatomía y función cardíacas.

En particular, un aumento de los volúmenes de fin de diástole de los ventrículos izquierdo y derecho, del volumen de fin de sístole (indicativo de una mejor fracción de eyección) y a una mayor masa del ventrículo izquierdo. Lo interesante es que estos efectos fueron “dosis-dependiente”, es decir, más altos a mayor consumo de café.

También son destacables los hallazgos en la correlación de la ingesta de café y dos de las enfermedades crónicas más preocupantes hoy: la hipertensión arterial y la diabetes mellitus.

En cuanto a la presión arterial, no se vio un aumento mayor en los consumidores de café respecto de los no bebedores. Por su parte, la diabetes fue significativamente menor en la población que consumía café regularmente.

No obstante, los autores enfatizaron que, tras ajustar por distintos confundidores, el café descafeinado fue el que se asoció con mayores beneficios.

El mensaje en la borra

Este estudio representa la mayor evaluación sistemática del efecto del consumo regular de café en una gran población de individuos adultos asintomáticos.

Considerando los “pro” y “contra” planteados por la literatura, se puede concluir que consumir entre media y tres tazas de café diarias está asociado a beneficios cardiovasculares concretos y a una menor mortalidad, además de haberse observado un patrón más saludable en las resonancias magnéticas cardíacas.

En tal sentido, se sugiere que el consumo regular de café es seguro y que, incluso, un consumo alto no estaría realmente emparentado con resultados cardiovasculares adversos a 10 o 15 años.

En cuanto al consumo bajo a moderado de café, quedó ligado a tres aspectos prometedores: un riesgo menor de presentar un ACV, de morir por una causa cardiovascular y, aun mejor, de morir por cualquier causa.

Referencias

(1) https://academic.oup.com/eurjpc/article/29/6/982/6512055

(2) https://es.statista.com/grafico/amp/23076/consumo-medio-estimado-de-cafe-per-capita-en-2020/

(3) https://www.ukbiobank.ac.uk/

Fuente: @ramiroherediaok

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