José López contó su verdad en el juicio oral y público en su contra por enriquecimiento ilícito. El exsecretario de Obras Públicas de la Nación habló, por primera vez, de la noche en que fue detenido tras dejar 9 millones de dólares en bolsos en un convento.

Esa noche, el exfuncionario también portaba de manera ilegal una carabina Sig Sauer 522LR, un arma semiautomática de gran tamaño. Por ese hecho, acordó en juicio abreviado cumplir 19 meses de prisión.

"Ese dinero no es mío y cuando señalé que era dinero de la política, lo hice porque así me indicaron. Era dinero de personas vinculadas a la política, de las cuales no puedo hablar. No es una persona sino varias. Yo mismo no sé bien quiénes son todos, ni quiero saberlo", precisó.

Asimismo, declaró que fue escoltado por tres personas, una en una moto y dos en un auto, a quienes no conocía pero eran los que le habían ordenado entregar el dinero en el hogar de las religiosas. "Me siguieron a modo de control y por eso dejé el auto en marcha mientras realizaba el traslado", contó López.

El momento en que habló de los bolsos:

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El relato:

"Ese dinero no es mío y cuando señalé que era dinero de la política, lo hice porque así me indicaron.

Era dinero de personas vinculadas a la política, de las cuales no puedo hablar. No es una persona sino varias. Yo mismo no sé bien quiénes son todos, ni quiero saberlo.

Debía trasladar esos bolsos al convento al que yo conocía y tenía entrada, entendiendo que a partir de allí se los iba a ir retirando para darle otro destino.

A las monjas del convento no había que darle detalles ni precisiones, debido a que ellas son orantes y penitentes y no hay que hablar con ellas. Solo con madre Alba.

No llegué solo. Me escoltaron tres personas, una en una moto y dos en un auto. Cuando digo que me escoltaron, no digo que eran simples acompañantes. Eran las personas que me entregaron el dinero que debía trasladar y me siguieron a modo de control

Por eso dejé el auto en marcha mientras realizaba el traslado.

El dinero que quedaba en el auto era custodiado por esas tres personas que se quedaron a una determinada distancia mientras yo realizaba esa tarea.

A esas tres personas no las conocía, pero seguramente eran personas de seguridad.

Mi señora nunca supo nada de esto. No estaba ni enterada de lo que yo haría esa noche. El resto de mi familia tampoco.

Esto es lo que me tenía los días previos al 14 de junio -de 2016- en un estado de tensión, preocupación y nervios, que terminó afectando gravemente mi salud. Lo que sí noto mi señora, que fue ese estado de alteración que tenía y en el cual parecía que estaba como loco y temía que me quitara la vida.

Lo secuestrado esa noche no me pertenece. Le pertenece a otras personas cuyas identidades no puedo revelar.

Mi intervención en el traslado al convento fue forzada y en evidente interés de que me ocupara yo en ese tema, es que ello se sentían observados. Me expusieron a mí para no quedar expuestos ellos.

Me arrepiento de no haber tenido la claridad y la fortaleza suficiente para haber resistido las presiones e intimidaciones que padecía, porque en todo caso hubiese sufrido yo las peores consecuencias y no el resto de mi familia.

Yo, ni mi esposa ni ningún miembro de la familia se enriqueció con la función pública. Tenemos casi las mismas propiedades que en 2003".

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