Tanto la vulva como la vagina pasan por una serie de cambios y las hormonas son las principales influyentes en estas transformaciones. Es importante saber que todos los órganos sexuales son diferentes y tienen características singulares. Lo principal es detectar cuándo es necesaria la consulta al ginecólogo.

Durante la infancia no hay presencia de estrógenos, por lo que la mucosa cervical es fina, poco lubricada y el Ph es neutro. En la adolescencia, en cambio, comienzan a activarse los niveles de esta hormona, por lo que ante la presencia de flujo, la vagina suele volverse más elástica, rosada y lubricada.

La vagina en la edad reproductiva

Existen otros motivos de cambio en la edad reproductiva, no ligados a la edad, sino más bien a la salud. “En este período las tres causas más frecuentes de cambio son en referencia al flujo. Existe posibilidad de contraer infecciones vaginales, como la candidiasis (infección por un hongo) y la tricomoniasis (parásitos), éstas suelen ser la causa común de flujo vaginal anormal. Es frecuente también la presencia de Gardnerella vaginalis, una bacteria que provoca un olor fuerte y desagradable en el flujo”, asegura el médico Esteban Fernando Fiora (M.N. 67.729), especialista en tocoginecología.

El doctor aconseja que al detectar cambios en el olor (si es fuerte), el color o la textura del flujo o también al sentir picazón, ardor, hinchazón o enrojecimiento vaginal, se consulte al especialista. No obstante, el uso del preservativo durante las relaciones sexuales es por excelencia el método más seguro para evitar enfermedades de transmisión sexual.

La vagina en el post parto

“En el puerperio (período de tiempo que dura la recuperación completa del aparato reproductor) se producen cambios hormonales para favorecer la lactancia. La vagina se presenta en un estado similar a la menopausia, puede sentirse seca y dolorida durante algún tiempo. Las alteraciones que presenta la paciente con frecuencia son durante las relaciones sexuales”, agrega el médico.

En casos particulares se realizan ejercicios de rehabilitación abdominal y pélvico para prevenir prolapsos y hernias. También para recuperar la fuerza muscular tras el parto y evitar pérdidas de orina.

La vagina y los primeros pasos a la menopausia

A los 40 años la vagina sufre ciertos cambios debido al paso del tiempo, pero quizás los períodos menstruales tomen más distancia entre sí. “Los ciclos son más irregulares debido a que se agota la reserva ovárica, que está determinada genéticamente. Estos ciclos irregulares se conocen como ciclos monofásicos”, explica Fiora.

La reserva ovárica indica la cantidad de óvulos de los que dispone una mujer en un momento concreto de su vida y, por lo tanto, es algo determinante para conocer el estado de su fertilidad y las posibilidades de conseguir el embarazo.

“Hay dos pruebas que se pueden realizar para saber qué tipo de reserva ovárica puede tener una paciente, una es el recuento de folículos antrales (folículos ováricos que se desarrollan todos los meses) y el análisis de la hormona antimulleriana, a través de un análisis de sangre”, indica el tocoginecologo.

La menopausia se caracteriza por la falta de estrógenos, que viene acompañado de la pérdida de elasticidad, disminución de colágeno y, sobre todo, de la sequedad vaginal.

Fiora concluye que los tratamientos disponibles en cuanto al cambio vaginal y sus consecuencias dependen básicamente del problema que esté atravesando cada mujer. No es lo mismo tratar infecciones en edad reproductiva, ni tampoco los síntomas vaginales producidos en el post parto. Pero, por ejemplo, si una paciente presenta síntomas por la menopausia hay que plantear (de no tener contraindicaciones) un tratamiento de "reemplazo hormonal”.

Fuente: Con Bienestar (TN)

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