El escándalo por la compra de alimentos tuvo su primera víctima: el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, le pidió la renuncia al secretario de Articulación de la Política Social, Gonzalo Calvo. Junto con él se fue el resto del equipo político, otros 14 funcionarios. En medio de la investigación interna para determinar responsabilidades, Arroyo no descartó hacer más cambios.

Calvo, exsecretario de Seguridad de Almirante Brown, hombre cercano al intendente Mariano Cascallares, era el nexo entre los intendentes y el Ministerio de Desarrollo Social. Incluso, hace un año, cuando era aún era funcionario del municipio, fue investigado por corrupción. "Fue el que avanzó con la compra", describieron cerca del Ministro.

Esta no era la primera experiencia de Calvo en Desarrollo Social: había formado parte del equipo durante los primeros meses de la gestión de la gobernadora Alicia Kirchner.Calvo responde al exdiputado y hombre fuerte de AFIP, Carlos Castagneto;mismo vínculo mantiene con la secretaria de Gestión Administrativa, Cecilia María Lavot, quien autorizó el pago de la polémica compra. Algunos dentro de la Casa Rosada ya posaron sus ojos sobre la acción de Lavot en la compra de alimentos un 50% más caros que en el mercado.

Entre los otros 14 funcionarios que dejaron sus cargos se destaca el subsecretario de Asistencia Crítica, Carlos Montaña, quien fue mano derecha de Sergio Berni durante su paso por Desarrollo Social en tiempos de Alicia Kichner y que lo acompañó cuando se hizo cargo de la Secretaría de Seguridad.

La salida de Calvo se convirtió en el primer resultado del sumario que comenzó el ministro ayer tras hablar con el presidente Alberto Fernández. Al mismo tiempo, Arroyo decidió avanzar con una revisión de los "circuitos administrativos" y dispuso revocar las compras de aceite y azúcar, que eran las que estaban por encima de precios testigos de la Sigen. Se va a realizar una nueva convocatoria.

La polémica dejó expuesta la organización interna del Ministerio de Desarrollo Social, donde atienden distintas terminales de poder. En el área que distribuye el presupuesto más grande del gabinete nacional conviven las organizaciones sociales, La Cámpora, funcionarios de la gestión de Alicia Kirchner y representantes de los intendentes del PJ bonaerense, como Calvo, un crisol de culturas que debe administrar Daniel Arroyo.

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Parcelar Desarrollo Social fue parte del acuerdo que selló el presidente Alberto Fernández con esos sectores para ampliar su base política. Y es también un reflejo de la alianza que posibilitó el triunfo en las elecciones de octubre.

En este escenario, Arroyo se convirtió en un "pivot" que administra tensiones. "Él [por Arroyo] está por sobre todos los sectores y al mismo tiempo los expresa", describió uno de los integrantes del equipo del ministro que llegó a su cargo por la unión del peronismo.

Pese a que en medio de la emergencia por el avance del coronavirus el Presidente tuvo que volver a atender una urgencia generada en el interior de su equipo, el Presidente salió en su rescate. "Yo creo en la honestidad de Daniel Arroyo. Él tuvo el dilema de alimentar a la gente o pagar esos precios y eligió alimentar a la gente", de esta manera Alberto Fernández respondió a los pedidos de sangre que le reclamaron algunos de sus socios preocupados por la reiteración de equivocaciones propias.

En el variopinto grupo que maneja Arroyo las organizaciones sociales están representadas por el secretario general del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, que quedó a cargo de la Secretarío de Economía Social, y del referente de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, subsecretario de Políticas de Integración y Formación.

La Cámpora, la agrupación que lidera el jefe del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados, Máximo Kirchner, se quedó con el control de la Secretaría de Inclusión Social, lugar que ocupó la diputada nacional Laura Alonso.

"Lo político está funcionando bien", dijo un hombre con despacho en Casa Rosada al tanto de las diferencias internas en Desarrollo Social. En su respuesta se esconde una crítica: solo los funcionarios políticos están funcionando correctamente.

A ellos se le suma Victoria Tolosa Paz, aunque por fuera de la estructura de Desarrollo Social. Tolosa Paz quedó a cargo del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales y colabora activamente con el Plan de Argentina contra el Hambre, que reparte las tarjetas alimentarias que cuentan con un monto de entre 4000 y 6000 pesos mensuales, dependiendo de la cantidad de hijos, para comprar alimentos en supermercados y almacenes.

Pese a los esfuerzos desde lo mediático, a partir de la pandemia quedó en un segundo plano. "Hoy no hay nada de ahí", sentenció uno de los integrantes del equipo de Arroyo.

Si hay una visible tirantez, controlada según aseguraron cerca de ambos sectores, entre los que representan a los intendentes y el de las organizaciones sociales por la distribución de la plata en el territorio. Esa batalla, aún con final abierto, hace crujir por momentos la tensa calma en el territorio que lidera Arroyo.

Pero todos los integrantes consultados sacaron a Arroyo de las peleas por poder. "No juega ese partido", resaltaron fuentes oficiales.

Fuente: La Nación

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